Lena Dunham y la vida después de Girls

(Publicado en Para Ti en febrero de 2016)

Tenía 24 años y recién había salido de la universidad. Había vuelto a vivir en su habitación de la infancia, en la casa de sus padres. Había tomado un riesgo y le había salido bien: Tiny Furniture, la película indie que había guionado, dirigido, protagonizado y producido con su propia plata (o, bueno, la de los padres, artistas de Nueva York), tenía buenas críticas y circulaba en el boca en boca de la gente del ambiente del cine y la televisión. Esa era Lena Dunham hace cinco años, cuando HBO la convocó para hacer una serie sobre cómo era ser una chica de veintipico en los tiempos que corren. Girls, el resultado de todo eso, está por empezar su quinta temporada (el 21 de febrero por HBO) y se convirtió en algo así como un fenómeno generacional: llevó a la pantalla la manera de pensar y vivir de los millennials. Mientras todo eso pasaba, Dunham iba dejando de ser esa chica de 24 para convertirse en la mujer que es hoy: una que está cerca de cumplir 30, que tiene una participación política activa y pública (hace campaña a favor de la candidata a presidente de Estados Unidos Hillary Clinton), que se transformó en una referente feminista y que está apunto de dejar atrás el proyecto al que le dedicó casi toda su vida adulta. Lena ya anunció que la sexta temporada de Girls, cuyo guión está siendo escrito ahora mismo, será la última. ¿Cómo va a ser su vida después de Girls?

Un viernes a la mañana en un hotel de Beverly Hills, Lena llega a esta roundtable con periodistas internacionales maquillada (ese día también tiene entrevistas para televisión) y vestida con un sweater rayado negro y gris con los hombros al aire y un pantalón negro. No es ni una caricatura de sí misma –no va dando saltitos y grititos por ahí, ni es torpe como Hannah, el personaje/alter ego que interpreta en Girls–, ni el otro extremo: es simpática y cordial y el sentido del humor y efervescencia que le conocemos en cámara están también ahí, en persona. El anuncio de que la sexta va a ser la última temporada todavía está fresco y es inevitable empezar por ahí. Dice Lena: “Es un trabajo sin freno y lo estuve haciendo por cinco años. Cuando no estoy filmando, estoy escribiendo y cuando no estoy editando o haciendo prensa. Amo hacerlo pero me entusiasma la idea de relajarme un poco. Una parte tan grande de mis veintes y de mi vida estuvieron dedicados a esto. No es que estoy pensando en tomarme unas vacaciones de dos años, pero sí definitivamente en un cambio de ritmo”.

¿Y qué sigue? ¿Cuál es el próximo paso? Hablaste también de la posibilidad de dejar la actuación. Cuando termine el programa quiero seguir escribiendo y dirigiendo. Me siento más enfocada en eso que en la idea de seguir actuando. Me encanta hacerlo, pero soy absolutamente consciente de que hay profesionales excelentes en eso y me encantaría dirigirlos y trabajar con ellos. Mi deseo después de Girls es ganarme la vida del otro lado de la cámara.

Cuando empezaste eras una chica recién salida de la universidad, ¿cómo cambiaste? ¿Qué aprendiste en estos años? Prácticamente todo, porque entré en esta experiencia sabiendo muy poco. Sabía cuál era mi interés y qué quería hacer, pero no mucho más. Me encontré a mí misma políticamente y como amiga, hermana, hija y persona. Me encontré tratando de aprender a balancear. Todos luchan, pero sobre todo las mujeres, por encontrar el balance entre la vida personal y tratar de estar presente para la gente que amás, para tu trabajo y para tu familia. Ese fue el gran desafío, mi mayor lucha y la mejor lección. Hacer todo eso y mantener un lugar para mí, para mi privacidad, para poder pensar, soñar y existir.

En los últimos años, la palabra “feminismo” volvió a tener un lugar importante en los medios y en la cultura masiva. ¿Creés que Girls tuvo que ver con ese impulso? No creo que hayamos sido solo nosotros los que pusimos al feminismo de vuelta sobre la mesa, pero sí que nuestro show fue parte de un momentos en el que muchos programas orientados a las mujeres empezaron a ser reconocidos y televisados. Fue emocionante ser parte de eso. Como feminista de toda la vida, ver a la conversación sobre estos temas sacada del ambiente y llevada a la cultura pop es fantástico.

¿Qué indicadores buscarías en la sociedad para saber si finalmente llegamos a la igualdad entre géneros? Es fácil olvidarse de que el feminismo es en realidad un movimiento político que persigue la igualdad de derechos y pensar que es solo ser libre de vestirte como quieras o de acostarte como quien quieras sin ser juzgada por eso. Es esas cosas, sí, pero también es igualdad de sueldos, ayuda sanitaria para mujeres, acceso a la planificación familiar y el fin de la violencia doméstica. Esas son las cosas en las que todavía no llegamos a fondo y a menos que lo hagamos no podemos considerar que vivimos en un lugar donde las mujeres son iguales y tienen los mismos privilegios que los hombres.

¿Creés que Hillary Clinton puede lograr eso en Estados Unidos? Creo que es la persona más calificada para hacerlo. Dicho esto, trato de ser muy cuidadosa y aclarar que no la voto porque es mujer. ¿Me resulta emocionante que podamos tener nuestra primera presidente mujer? Obvio. Cuando era chica, ni pensaba que se podía tener una presidente mujer. Veía que todos eran hombres y decía: “claro, esa es la regla. Barbie es una chica y el presidente en un chico”. Pero, en última instancia, apoyo a Hillary por sus creencias, su trayectoria y por su manejo de estos temas.

¿De qué estás cansada y qué te entusiasma? Estoy cansada de que me pregunten sobre salir desnuda en televisión (se ríe). Fueron cuatro años y medio de preguntas constantes sobre ese tema. Después de responder cuatro o cinco medio que ya las respondiste todas. Además, no podemos pasar por alto el hecho de que gran parte de esa obsesión es que no tengo un cuerpo hollywoodense ideal. Ya podríamos superar esta conversación. ¿Y qué me entusiasma? Ver a la gente joven reunirse alrededor de causas que son significativas para ellos. Perdón por ser un poco predecible.

¿Alcanzaste tus metas? Me siento afortunada por las cosas que pude hacer. No creo que nunca nadie alcance sus metas, porque mientras avanzamos creamos nuevas. Tuve la oportunidad de entrevistar a Gloria Steinem (N. de la R.: un ícono del feminismo) y lo que más me impresionó de ella fue que podría haber dicho: “OK, ya cambié el planeta, ahora me voy a relajar y disfrutar de unos masajes” (se ríe). Pero no lo está haciendo. Admiro eso.