El desafío de escribir sobre algo nuevo

Y mi pequeña historia con la escritura

Me gusta escribir, y probablemente sea estúpido que lo aclare porque, bueno; si estoy escribiendo acá medio como que eso se da por sobre entendido. Creo. Pero quería intentar explicar por qué me gusta.

De todos los medios y herramientas que tengo a mi alcance para expresar ideas, opiniones, sensaciones y lo que sea, escribir es la que más me gusta. Dibujé durante varios años pero lo fui dejando, también tuve algunos vaivenes con la música. Pero de todas estas cuestiones expresivas la que sigue acá es la escritura (tkm escritura).

¿Se acuerdan de la época del fotolog? Ok, yo sé que quisieran borrar esos recuerdos de su memoria, pero nadie los obligó a crearse una cuenta ahí. La cuestión es que a mí no me gustaba subir una foto sin descripción, ni tampoco una foto sin sentido. Tenía que tener algún sentido para mí. Y ahí empecé a escribir, 2007. Justo en esa misma época abrí mi primer blog con un amigo.
Ese primer acercamiento a la escritura (esa que iba un poco más allá de lo que escribía en mi estado del messenger) fue bastante significativo, porque resulta que había gente a la que le gustaba lo que escribía. Y descubrí que incluso, aparentemente, tenía la capacidad de hacerlos pensar y meditar sobre lo que escribía, y recibir eso como feedback en los comentarios. Sí, en mi cuenta de fotolog (que por cierto ya no existe desde hace años, ni se gasten).

¿Y de qué escribía? Cosas diarias de la vida, de nuestra experiencia como seres sociales; de la experiencia humana. De esto que es vivir por esta parte de la Vía Láctea. Igual ojo que tenía 15 años, seguro escribí varias boludeces con las que hoy no estaría de acuerdo. El punto es, de todas formas, que así empecé a escribir. Cosa que con los años ha sido bastante fluctuante y cambiante (en estilo y temática), pero nunca dejó de gustarme.
De ahí salté a un blog con temática tecnológica, área que me gusta muchísimo y temas en los que me gusta ser bastante opinólogo. Un par de años después tuve un blog con una temática más bien cristiana/espiritual. Cada blog y sitio (incluyendo varios que ni vienen al caso porque fueron todavía más cortos) tuvo que ver con momentos y etapas de mi vida, con partes de quien soy o fui. Pero eso justamente es un problema. Limitarme a una temática era ponerle fecha de vencimiento a esos proyectos, porque cuando yo cambiara eso se terminaba.

No se imaginan la cantidad de veces que tuve el impulso de ‘volver a tener un blog’, pensé nombres, temáticas, me abrí una cuenta en Wordpress o recurrí a mi vieja cuenta en Blogger, empecé a armarlo, y aborté todo. Montón de veces. Llegaba a estar convencido, publicaba en mis redes diciendo “vuelvo a bloggear”, y ahí quedaba todo. Una vez incluso concreté, reiniciando un blog viejo. Pero hice tres publicaciones y se acabó. Y yo mismo no dejaba de preguntarme porqué carajo hacía eso, si tanto disfruto de escribir.
El problema, creo yo, estaba mayoritariamente en eso de la temática. Elegir una temática es poner límites, ‘podés hablar de esto pero no de aquello’. Ojo eh, no voy a demonizar a las temáticas porque a muchos blogs y escritores les funciona a la perfección. ¡Pero a mí no! Me termino volviendo loco y dejo de escribir. Mi rastro de blogs abandonados por todo Internet lo demuestra.


Hace tiempo que me viene dando vueltas la idea de escribir sobre cosas de las que nunca escribí ni tampoco sé cómo escribir. El gran acierto de haber decidido que las temáticas estrictas no eran lo mío, era escribir lo que quisiera; así que quiero agregar algo nuevo. Quiero escribir sobre esas cosas de la vida que vivimos muy adentro nuestro, esas cosas que nos ocurren en una capa muy profunda, de manera simultánea con la realidad percibida por los sentidos predominantes, pero que están ahí. Rara vez hablamos de esas cosas, pero nos pasan. Quiero intentar poner en palabras cosas que pienso y medito, pero que casi nunca hablo con nadie.
No es lo mismo que escribía en fotolog. Tampoco es lo mismo que he escrito en todos los blogs que tuve y tampoco me refiero a giladas sentimentales; estoy hablando de la experiencia humana. Estar acá, vivir y convivir, tener miedos y enfrentarlos, conectar con alguien, ser más que vos solo. Ser humano.

No sé ni cómo empezar, ni por dónde. Si me pones a escribir sobre aplicaciones, sistemas operativos, experiencias como estudiante, aciertos y desaciertos, sé cómo escribir sobre cada uno de esos temas. Pero acá no, estoy re perdido.

Estoy leyendo un libro de Rebecca Solnit (A field guide to getting lost) y de repente me di cuenta que esta tipa tiene la capacidad de poner en palabras cosas que ni siquiera yo mismo he sido capaz de armar en una serie de pensamientos coherentes y racionales, pero que sí he experimentado. Una genia. Eso me hizo pensar que, capaz, en una de esas, a mi también me sale con esto que quiero escribir.

Acá vamos.