Es que esta sociedad está tan necesitada de amor que ya no sabemos dónde buscar.

Buscamos, y buscamos y nada.

Pensamos que vamos a encontrar al amor de nuestras vidas en el famoso CATÁLOGO DE PERSONAS, pero nos decepcionamos al darnos cuentas que todos -incluyéndonos- somos superficiales a la primera instancia, y todo lo que sea superficial, no es amor.

Así que bienvenidos al mundo de los ojos bien abiertos, he aquí la gran noticia, el amor no necesita ojos, ni superficialidad, ni medidas perfectas, solo necesita la famosa capacidad de sentir y ser sentido.

Amemos con los ojos cerrados, sin prejuzgar, sin esperar, sin comparar, sin revisar el maldito catálogo por si encuentro algo mejor.

Estamos vivos, dejemos de buscar eso que tanto nos hace falta.

Todo lo maravilloso que podemos sentir, solo llega en el momento indicado.

Eliminemos esa idea superficial de nuestras mentes y esperemos al amor de nuestras vidas, porque quizás, mientras esperamos, solo dejamos de esperar, y es ahí, donde llega de la mejor manera, rompiendo todos nuestros sentidos, y sorprendiendo nuestras espectativas.

Más amor por favor.
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