Lucimos como corazones rotos

No hay vuelta que darle, cuando algo no tiene que ser, simplemente no va a ser.

Será que aparecieron de la nada y para recordarnos que es importante aprender, que las cosas difíciles son las que más sentimos, son delas que más nos aferramos.

Quizás este destino nos tenga para nosotras una vida llena de cosas que aprender, y tal vez, algún día, nos de lo que tanto merecemos.

Duele, pero más cansa esta soledad, esta necesidad de amor, de corresponder.

Sin embargo, prefiero sentir esta desilusión por si el destino quiera darme una gran sorpresa algún día.

Dame más, quiero más, de lo que este escrito para mí.