Tengo el corazón un poco roto, pero esta vez me lo rompí yo.
Hace meses que no me encuentro dentro de mi propia cara. Hace meses que me miro al espejo y no me veo a mi. Creía tener la solución. Mientras tanto yo me siento cada vez más lejos de mi. Me siento muy sola en este rincón que creé en mi cabeza para dedicarme a sufrir. Afuera tengo mucha compañía, pero ellos tienen prohibida la entrada. Mientras tanto intento manejar la ansiedad como puedo, me como las uñas, estoy fumando bastante. Me consumo.
Y me da vergüenza, me da vergüenza saber que hace meses que no puedo salir de este caparazón de pura vulnerabilidad, porque siempre preferí mostrar mi cabeza en alto. Porque hace años que mi orgullo es lo más importante que tengo.
Pero hoy no tengo la solución a este problema que antes creía tener controlado.
Hoy me toca padecerlo.
