¿Pet friendly?

Quiero decir una cosa que no tiene mucha importancia pero habla de lo payasos que podemos ser y cómo nos prestamos a cualquier debate inútil: dejar viajar a las mascotas en el subte y que acompañen a sus compañeros humanos en los restaurantes es una farsa y busca el efecto contrario. ¿Nunca lo pensaron? No sé ustedes, pero varias veces, antes de esta "ley" que inventaron, ví viajar personas con mascotas en el subte (en bolsitos, en cajas transportadoras) a cualquier hora, cualquier día de la semana y en cualquier vagón. Y nadie les decía nada porque no se cuestionaba que alguien llevara una mascota en esas condiciones, nuestra sociedad lo permitía. Ahora ¿qué cambió? Nada para mejorar las pretensiones de los amantes de los animalitos, no, no. Sólo podés viajar con tu mascota los sábados después del mediodía, los domingos y los feriados, sólo en el último vagón.

Sí, amiguita, amiguito, te pusieron reglas donde no las había, con algo que socialmente todos entendíamos de manera consuetudinaria, pero que disfrazaron de beneficio, de medida innovadora e integradora. Mientras tanto, todas y todos discutiendo en las redes si mascotas sí, si mascotas no…

Y ¿qué me decís de los cartelitos “pet friendly” que pusieron en algunos restaurantes? ¡A quién quieren engañar, por el amor de todos los astros! Desde que tengo uso de razón que veo personas con sus mascotas en las mesas de afuera de los restaurantes y nunca ví a nadie que haya sido echado por eso.

Me agota, me cansa y me enferma que nos envolvamos en discusiones estériles por no reflexionar, recordar, comparar, chequear.

Por lo tanto, ¿ya descubriste cómo estas medidas, lejos de querer beneficiar a quienes hacen culto de sus mascotitas, están siendo reglas en contrario? Así es. Ahora, los paladines de la justicia ciudadana, por no decirles vigilantes voluntarios, cuando vean a alguien viajando con una mascota fuera de los días, horarios y lugares, lo van a denunciar. Ja ja ja. Qué fantástico, ¿no? Antes, el que se quedaba haciendo morisquetas a la mascota de otra persona, hoy la va a denunciar si se sale de su lugar.

Ahora, también, aquellos responsables de restaurantes que no quieran tener personas con mascotas en su vereda van a aludir a la idea de ser o no ser un negocio amigable con las mascotas.

Claro que son pavadas, pero no es pavada que institucionalmente se dicten medidas sobre los usos y costumbres cuando a nadie se perjudica. Peor aún es que las disfracen de políticas que buscan responder a un interés social.

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