Vamo’ a calmarno’*

Empecé a escribir sin haber puesto el título porque… ya veré. Estaba escroleando el Facebook, al cual entro ya medio por compromiso, medio porque la digitalización de las relaciones te obliga a supervisar qué pasa por ahí. Bueno, ahí estaba yo, ticki ticki, dándole a la ruedita del mouse cuando me topé con una publicación de una ex compañera de la secundaria - que ni siquiera era de mi curso, pero pongámosle - indignadísima con la noticia del resonador magnético que se “tragó” una silla de ruedas. Quise calmarla, darle la buena noticia de que se trata de algo que suele ocurrir con los resonadores magnéticos - palabra clave en este asunto, siempre y cuando no venga alguien a corregirme con que es un tomógrafo y a hacer que me meta esta nota en el fondo del draft -. Cuando ya me había predispuesto a escribirle, abandoné - no tiré gas como boca, sólo abandoné. No se enojen, my bosters friends -.

Y a raíz de esta actitud que tuve - insólita en mí - caí en la cuenta de que transitamos un nivel de sensaciones y tomas de posición insostenible. Se publica una noticia; atrás de esa noticia, su desmentida. Luego una rectificación llena de peros de quien en principio hizo circular esa noticia. Y en el medio, nosotras, nosotros, divulgando la noticia original hasta el último resabio de lo que se pueda llegar a decir de eso, acompañada de nuestra opinión / mención / aclaración / declaración, ¡por supuesto! Tenemos un ego hambriento, ¿no es así? Y toda esa seguidilla frenética de publicaciones en ¿cuánto? ¿días? No… horas.

Así se transitan los días en las redes. Entre opiniones ambigüas y jugadas, insultos, rompimientos, reconciliaciones, ratificaciones, rectificaciones, campañas sucias, pescado podrido, voces certeras acalladas, voces erradas amplificadas… uff. Sólo decirlo, agota.

Volví a pensar en mi ex compañera del secundario; pensé “ya descubrirá sola cómo fue, o no, ¡¿qué importa?!”. No iba a ser yo quien se lo dijera. Yo tenía algo más importante que hacer: escribir ésto.

*tomé prestado del ingenio anónimo de las redes este hermoso título que expresa de manera maravillosa el estado de sensatez.

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