Si no te gusta leer, por lo menos lee esto

M e genera náuseas leer. O por lo menos eso creí durante mucho tiempo. Recuerdo estar en la escuela y sufrir cada vez que llegaba la clase de Literatura. Llegaban esos insufribles reportes que escribir sobre un listado de nefastos libros propuestos por la profesora. Todavía siento latente aquella vez que, sentado con la silla balanceada sobre la pared del fondo del aula, formaba una “C” con mi dedo índice y pulgar consultando sobre la longitud de un libro de la lista. Mi consulta dirigida hacia un compañero situado en la otra punta del aula había sido interceptada por la profesora. Lo que se me enojó al verme es digno de una historia aparte que no viene al caso.

Años pasaron. Mi “literatura” no pasaba de blogs, sitios web varios o la sección Deportes de algún que otro diario. A medida que leía había de todo. Material que interesaba. Lectura irrelevante. Pero con el correr del tiempo me encontraba corto de tiempo para leer las cosas que realmente me interesaban. Pero pará, ¿no era que no me gustaba leer?

Fue en ese momento que decidí invertir en un Kindle. A veces pareciera que si uno no se obliga a hacer algo se estanca. Todos necesitamos un empujoncito en algún aspecto de nuestras vidas. Así que el pibe para el que comprarse un libro rozaba la locura fue e hizo justamente eso. El Kindle tiene esa practicidad que compite contra el papel tradicional y el olor de un buen libro.

Pasaron los días y puedo confesar que me cuesta frenar la lectura. Resulta que aprendí que no es que no me gusta leer sino que me encontraba leyendo cosas que no eran de mi agrado. Es sorprendente como una experiencia negativa, en cualquier ámbito de nuestras vidas, puede tener un impacto tan determinante como para generar una sensación de desprecio hacia el objeto en cuestión. Todos estuvimos ahí. Un profesor que nos hizo odiar matemáticas, un entrenador que nos replanteó qué hacíamos adentro del gimnasio o tal vez ese queso en mal estado que ingeriste por error que te hace salir corriendo cada vez que aparece una picada (?) Después de todo, el que se quema con leche ve una vaca y llora.

Actualmente estoy leyendo “The Girl with the Dragon Tattoo” y confieso que no lo puedo dejar. De hecho, por las noches, últimamente me encuentro sintonizando el capítulo de turno en vez de prender el televisor. Cosa totalmente imposible para mí tiempo atrás. Hasta los viajes al trabajo se tornaron placenteramente cortos. Es que leer dispara tu imaginación y creatividad hacia lugares insólitos. No por algo cuando se consultó a varias de las mentes brillantes de los últimos tiempos sus hobbies y hábitos la mayoría respondió: leo lo máximo que puedo.

Algo que me ayudó bastante es Goodreads. Una simple red social donde podés compartir con tus amigos que libros leíste, estás leyendo o te gustaría leer. Hay reseñas sobre libros y la gente comparte qué sacó de cada libro. Hasta podés fijar objetivos de lectura. Pareciera algo menor pero no lo es. Como casi todo en esta vida, cuando compartís con otros todo parece más llevadero.

Así llegamos al final de estas breves líneas. La idea es animarlos a leer por más que no les guste. Por ahí tu lectura estuvo condimentada con cucharadas de somníferos. O tal vez no encontraste tu película sobre papel que te mantenga despierto durante las noches. No importa. Seguí buscando. Indagá. Permitite arrancar un libro y dejarlo porque no te gustó. Pero buscá otro. No te quedes quieto. Allá afuera hay un libro que el autor te dedicó en el dorso de la tapa. Bueno los dejo… comienza el capítulo 10.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.