Mi Cómodo Hoyo

Muchas veces no nos damos cuenta que estamos en un hoyo y si nos damos cuenta, nos acomodamos en ese hoyo. Este hoyo puede estar representado por muchas cosas, una relación, un hábito, un sentimiento, una amistad, una adicción, etc. Pero el hoyo más grande en el que nos metemos a veces es el de nosotros mismos; nuestras zonas de confort y nuestros sentimientos nos empujan dentro de un hoyo que no es necesariamente tan profundo, de hecho, con un salto salimos pero nosotros decidimos quedarnos ahí dentro. La mayoría de las veces nos damos cuenta que estamos metidos en un hoyo y que tenemos la posibilidad de salir pero simple y sencillamente no queremos hacerlo, estamos cómodos a dónde estamos y no queremos dar ese salto por miedo al cambio o al “qué dirán”.

A muchos seres humanos les encanta sentirse desgraciados y que la gente se dé cuenta de que lo estan, muchas veces preferimos quedarnos en la situación en la que nos encontramos para recibir más atención. Eso de reconocer que estamos metidos en un hoyo del que podemos salir es bastante interesante, por ejemplo, cuando empiezas una relación con una persona que es sumamente dañina para ti, que sabes que la persona no es fiel y que no es la mejor opción para tu vida y tus amigos te preguntan, “Hey, ¿por qué seguís con él/ella?” y nosotros decimos, “No sé”. Con ese “no sé” estamos cavando ese hoyo en el que por decisión propia nos estamos quedando. A veces nos estamos haciendo más daño tratando de agarrarnos a algo, si lo dejamos ir todo el esfuerzo, sacrificios y dolor que estábamos sintiendo se va a ir con esa persona/cosa/sentimiento. Dejar ir las cosas es difícil y el proceso puede alargarse pero cuando decidimos salir de ese hoyo nos encontramos con un mundo de colores completamente diferente, ahora somos libres y podemos ver la vida de una forma distinta. También pasa esto cuando insistimos en permanecer hundidos en un mismo sentimiento o algún rencor que le tenemos a alguien; inconscientemente permanecemos en un sentimiento de enojo o tristeza porque es en ese sentimiento en el cual nos sentimos cómodos, es nuestro mecanismo de defensa ante las posibles situaciones que estamos viviendo en ese momento. Salir de ese hoyo es cambiar la forma en la que veo la vida, salir de ese hoyo es decidir enterrar la parte de mí que quiero cambiar dentro de él y no volver a mirar atrás.

Pensé en este tema porque a mí me pasa mucho, por mi personalidad y mi constante manía de sentir todo tan profundamente me cuesta mucho dejar ir las cosas ya sean buenas o malas para mi vida. Por esto les digo, el cambio no es malo y no toda pérdida es negativa, puede ese cambio ser la clave para que nuestra vida empiece a cambiar y que volvamos a sentirnos dueños de ella.

Pero esa es sólo mi humilde opinión, nos leemos luego.

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