Paz en la tormenta

Puede que esto suene algo depresivo o incluso negativo, pero en la vida hay cosas que son inevitables y el sufrimiento es una de esas.
Nadie puede decir que nunca ha sufrido en algún punto de su vida, la vida está llena de momentos de alegría pero también de momentos de tristeza y sufrimiento. Es inevitable. Lo que si podemos hacer es cambiar la forma en la que vivimos esos momentos difíciles; en este blog si me voy a meter en la espiritualidad, les advierto desde ahorita.
Pueden creer lo que quieran, son libres de tener sus propias creencias y su propia forma de pensar, a mi parecer si alguien cree en algo lo suficiente lo hace verdadero por lo que no puedo ni deseo desacreditar las creencias de nadie; si algo te hace feliz y una mejor persona créelo y vivilo. Mucho menos le estoy imponiendo a nadie mis creencias amigos, ojo con eso (ya que la mayor parte de la gente cree que le estás imponiendo tus creencias al hablar de ellas).
Bueno, aclarado eso; todos tenemos formas distintas de enfrentarnos a las pruebas, al sufrimiento, al miedo y al dolor. En lo personal creo que sin mi fe estaría perdida en el océano, en la oscuridad, navegando sin una luz, sin un guía. La gente siempre me dice, bueno pero y si tanto crees en Dios entonces porque no estás viviendo una vida de suma alegría, con todo lo que deseas y pedís tanto, por qué existe tanto sufrimiento en el mundo y porque pasan cosas tan malas. Bueno, les voy a explicar lo que creo, yo creo que Dios manda a sus guerreros más fuertes a pelear las luchas más difíciles para que lleven su fe y su experiencia a otros, yo creo que no es Dios el que nos manda todo el mal que existe en el mundo, somos nosotros los humanos los que creamos ese mal. Yo creo que Dios tiene un plan, yo creo que Dios hace todo por una razón que quizás logremos entender luego o no, la fe es la que nos mueve, la fe es la que nos mantiene a flote en esta barca en medio del océano turbulento. Ayer durante un momento de oración se me vino a la mente este mensaje “Súbete en mi barca, no temas que yo estaré contigo, mantén tu mirada fija en mí que no importa lo fuerte que sea la tormenta, yo te sostendré; no tengas miedo pues cuando las olas empiecen a hundirte yo te levantaré sobre las aguas y caminaremos juntos”. Las tormentas en la vida son inevitables, el sufrimiento en la vida es inevitable, a veces nos toca despedirnos antes de nuestros seres queridos, nos toca perder ese empleo que sostiene el hogar, a veces sentimos que el mundo se nos viene encima y que no importa lo mucho que luchemos no logramos salir a flote; a veces estas son señales para nosotros para que tengamos más fe y pongamos nuestra mirada en Él sin dudar.
Ayer durante una charla escuche la frase “Sólo los palos que tienen mangos (o cualquier otro fruto) reciben las pedradas” una frase que me hizo pensar mucho pues es cierto nadie le tira piedras a un árbol sin frutos. Así es la vida pues empezamos a dar frutos y el mundo se esmera por quebrantarlos; alguien una vez me dijo, ¿Si tanto crees en Dios entonces porque te pasan cosas malas? Creo que cosas malas le pasan a la gente buena para que así cada persona buena vaya perdiendo su luz, sus frutos; seguir a Jesús no quiere decir que somos inmunes al sufrimiento, sin embargo, es más fácil enfrentarlo de la mano de Él.
No sé ni por qué estoy escribiendo esto, algo sólo me impulsó a hacerlo, si este mensaje te toca o si sentís que este mensaje es para ti o que llegó justo en el momento en el que más lo necesitas pues me alegro, debes saber que este mensaje es especialmente para ti; yo soy sólo el medio.
Pero esta es sólo mi humilde opinión… nos leemos luego.
