Y ahi estaba ella, frente al espejo. Sin saber qué pensar, ni decir. Con un huracán de sentimientos. Con miles de dudas. Queriendo ser otra persona. Odiando sus piernas, su cuerpo entero. Pero al mismo tiempo, veía su personalidad reflejada en el espejo y a ella también la odiaba.

Creo que estaba frente al espejo porque necesitaba hablar con alguien. A ese punto de la vida llegó. En el que estamos tan solos, que solo nos tenemos a nosotros mismos.

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