Una decisión consciente
Desde 2004, siguiendo a un grupo de catedráticos venezolanos conocido como ESDATA, todos aquellos que señalábamos el fraude -con pruebas estadísticas en la mano- fuimos sido tildados como “los loquitos del fraude”. Aquella campaña de que “el fraude era una leyenda urbana”, fue una obra de Teodoro Petkoff y su séquito de serviles comunistas en los medios de comunicación. Se burlaban de las continuadas advertencias y muy serias publicaciones internacionales de ESDATA, y en 2010, cuando pusimos a la orden de la MUd toda la información de inteligencia electoral disponible en http://ESDATA.INFO, nos acusaron de infiltrados.
En 2011 quedamos sorprendidos por el silencio cómplice de la comunidad internacional en el Examen Periódico de la ONU, cuando presentamos nuestra denuncia a la sistemática violación al derecho humano de los venezolanos poder a elegir y participar en elecciones auténticas http://esdata.info/pdf/onu-epu.pdf
En 2012, motorizados por el entusiasmo y la pasión de Eric Eckvall (QUEP), Guillermo Salas, Gustavo Delfino, Genaro Mosquera, Humberto Villalobos, Iñaki Gainzarain, Cristal Montañez, María Conchita Alonso, Ana Mercedes Díaz, Marisol Sarría, Alfredo Weil, Luis Manuel Aguana, Adriana Vigilanza, Luisa Elena Vidaurre, Pablo Brito Altamira y Kika Bisogno, junto a un grupo de comprometidos voluntarios, conformamos el Grupo Electoral.

Tras la monumental farsa mediática de unas primarias “de la oposición”, toda la maquinaria del Establishment giraba en torno a la sensación de triunfalismo necesaria para poder movilizar a millones de personas. Sabíamos que no teníamos ni recursos ni capacidad de convocatoria. Sabíamos que era un complot. Confrontamos al vergonzoso Grupo La Colina en su propio terreno, y les hicimos salir de su agujero. Documentamos todo en la web http://bitakoraeva.blogspot.com.
Comprendimos que decirlo públicamente iba a introducir en la ecuación una variable distinta: la incertidumbre. Si nosotros llamábamos a la gente a no votar, la pactada derrota de Capriles habría sido oportuna e indiscutiblemente atribuida a “un pequeño porcentaje de electores irresponsables que dejó de votar por culpa de los loquitos frauduleros” y en consecuencia, toda la evidencia y exposición de la cobardía y complicidad de la MUd, jamás se habrían producido. Las complejas maniobras de manipulación de la Comisión Técnica en apretado contubernio con Vicente Díaz, seguidas por la estrepitosa contradicción de “pasar la página”, jamás habrían sido necesarias.
Todo nuestro arduo trabajo, el sacrificio, el tiempo dedicado a acumular evidencia, todo, habría sido en vano: El régimen habría obtenido exactamente el mismo resultado pactado, pero además, tanto él como su falsa oposición, habrían tenido a quién culpar. Nuestra meta era demostrar que “Capriles sòlo pierde con fraude” y que ese fraude era llevado a cabo con complicidad.
Dada la enorme cantidad de recursos financieros con que contaba la farsa participacionista, tomamos la decisión consciente de NO LLAMAR A LA ABSTENCIÓN. Fue una decisión conjunta y fue la decisión correcta: Hoy ya no hay incertidumbre: Para una inmensa mayoría de venezolanos, la MUd junto a su comisión técnica, está indiscutiblemente integrada por verdaderos traidores, avalados por una aceitada maquinaria de opinólogos, encuestólogos, influencers, gremios, sindicatos, clero y hasta falsos disidentes.
Dentro de nuestro grupo, hemos tenido diferencias y hemos cometido errores, los cuales tenemos el deber de superar y disculpar, sin que eso signifique bajar la guardia. Hoy más que nunca debemos trabajar en torno a lo que nos une y apartar lo que nos divide. Lo que ahora necesita Venezuela es cohesión. Coherencia (de verdad). Respeto. Responsabilidad. Espíritu de cuerpo. Trabajo en equipo. Estructura. Dar la cara. Jamás promover ni llamar a la violencia. Proponer las necesarias vías de recuperación económica en todas las esferas potencialmente productivas del país. Y tomar una nueva decisión consciente: la de trabajar en conjunto para poder mostrar un equipo de civiles que esté en disposición de lograr que Venezuela vuelva a existir, esta vez gobernada por venezolanos.
Ludwig Moreno