El diseño también es prejuicioso

La semana pasada tuve la suerte de presentar una charla en el Mobile Splash, evento el cuál co-organizamos (URRACA) y 3 empresas más.

El objetivo principal era hacer un “splash” de ideas o conceptos principales sobre cuatro puntos importantes del proceso de llevar a cabo una aplicación móvil: “Diseño” “Ágil” “Nube” “Desarrollo”. El evento estaba orientado más que nada a aquellas personas que querían empezar un proyecto de esta índole o aquellos que ya lo hacían pero querían profundizar en el tema.

El evento tuvo muy buena recepción y convocatoria, y para mi fue una experiencia enriquecedora. Sobre todo porque ví que hay muchas personas que estamos trabajando en este mundo de diseño y desarrollo móvil, y que, por suerte, todavía tenemos camino para hacer y recorrer.

Me tocó hablar sobre el proceso de diseño de una aplicación móvil. Desde que partimos de la idea, analizamos y pensamos en la experiencia de usuario, hasta que terminamos de definir los últimos detalles para lograr una interfaz de usuario que deleite a nuestros usuarios finales.

Me detengo aquí en el punto “Diseño de interfaz”.

Una de las cosas que mencionaba en la charla, era que muchas veces, en ese proceso, el diseño de la interfaz de usuario termina teniendo muy poca importancia. Incluso, se le termina dando muy poca importancia a que esa interfaz de usuario sea el reflejo de la identidad de nuestro producto/empresa/servicio y que comunique los conceptos correctos que queremos comunicar.

Para ejemplificar: El diseño de interfaz de usuario anterior de Grooveshark vs. el nuevo diseño.
Hoy en día, el mundo del desarrollo y del diseño pone todas las miradas en UX. “Es importante saber qué quieren los usuarios”, “Quiero que mi aplicación sea usable” “Quiero que sea fácil de usar”.

Claro que todo esto es un punto del proceso muy importante, y el cual no debemos dejar de lado.

¿Pero qué pasa con el diseño de la interfaz de usuario? ¿Por qué ahora queda relegado bajo el manto de la UX?

El diseño de la UI es tan importante como la UX. Es justamente, el reflejo de lo que antes trabajamos en la UX.

El icono de la aplicación, el logotipo, el diseño de la interfaz es lo primero que las personas que usan nuestro producto van a ver. Hoy en día, todos estamos acostumbrados a manejar aplicaciones con un alto nivel de diseño. Apple, google, y otras marcas líderes, nos enseñaron que el diseño es una parte esencial para que nuestra aplicación tenga éxito.

El diseño es prejuicioso. Claro que sí.

Cuando navegamos por el Apple Store o el Google Play buscamos y buscamos hasta que encontramos la aplicación “más bonita”. El resto queda de lado...

El icono nos dá una primera idea de cómo podría llegar a ser la aplicación y cómo será la calidad gráfica con la cual nos vamos a encontrar. Si nos parece atractivo o no influenciará en que descarguemos la aplicación, o no.

No sólo esto, sino que además empezaremos asociar varios conceptos a la aplicación a partir de lo que veamos en ese icono: será útil? buena? vieja? moderna? barata? exclusiva? original?

Instagram vs. otras aplicaciones de la categoria “foto y video”
“Esta aplicación es espantosa…Desinstalando….” ¿Cuántas veces leímos o escuchamos esta frase?
El diseño de la UI también es pensar, comunicar, analizar y aplicar conocimientos para lograr algo exquisito. Y cuando eso se logra, créanme que aunque no sean diseñadores, pueden percibirlo.

Apostar a tener un producto con una buena UX y una buena UI es un desafío.

Siempre habrá dudas que irán desde lo económico, pasando por el tiempo, recursos y hasta las decisiones finales en los más mínimos detalles.

Como diseñadora, superar las dudas, trabajar para lograr la mejor experiencia de usuario y lograr comunicar todo esto a través del diseño, me deja esa sensación de haber logrado un buen trabajo.

Algo que no sólo funciona, tiene una estructura sólida, y es simple de usar, sino que también está cubierto por una UI que comunica, es única, y es la “más bonita” del mercado de “los prejuiciosos”.

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