La casa de las flores, de Manolo Caro

Tengo que decir, por si no lo saben, que soy fan del trabajo de Manolo Caro. Una fan moderada. Me ha gustado mucho lo que ha hecho sobre todo en teatro, aunque sus adaptaciones a cine tampoco están mal. Soy de las que cree que no ha logrado superarse así mismo desde No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, pero bueno, que lo que ha venido después, les repito, ha estado bastante bien.

Pero hablemos de La casa de las flores, su primera serie para Netflix. Lo primero que tengo que decir es: ¿se les acabó el presupuesto para algunas escenas o qué? Pues muchas se sienten sobrepuestas, el audio por encima y las escenografías hechas con pantalla verde.

La casa de las flores

La historia no está mal, de hecho, está más que bien. Nos muestra cómo es que las telenovelas debieron reinventarse. No vemos a protagonistas llorando todo el tiempo, los vemos reales, fuertes, cómicos en muchas ocasiones. No vemos el drama de rico se enamora de pobre, ni tampoco es una historia de amor en sí.

La casa de las flores nos habla de temas como la homosexualidad, la bisexualidad, la transexualidad, los travestis, y las drogas –especialmente la mariguana–. Todo abordado de una manera muy rápida.

Se nota que Caro está hecho para teatro y cine, pues logra muy fuerzas sacar adelante una serie. El guión, así como la historia se siente hecho con premura, los diálogos y situaciones –que muchas fueron metidas con calzador–.

En la introducción nos cuentan de un misterio que resulta que no es tan grande como nos lo prometieron. La historia queda a deber.

De las actuaciones. He tenido un acercamiento casi nulo con la carrera de Verónica Castro, lo que significó llegar sin prejuicios sobre ella y su trabajo, cosa que resultó bastante bien, pues su personaje y su interpretación me parecieron adorables. Virginia de la Mora es el único personaje que ha tenido una evolución, un crecimiento y un avance.

Cecilia Suarez siempre ha estado entre mis actrices favoritas, entonces no me sorprendió nada el excelente trabajo que hizo con Paulina de la Mora.

De Aisliin Derbez pienso que es la actriz de moda –siempre hay una actriz de moda– pero su trabajo no es la gran cosa, ni lo será. Hay actores que siempre actúan de una misma forma, pues Aisliin es una de ellas.

No sé de dónde sacaron a Darío Yazbek Bernal pero fue un acierto. Su personaje es odioso, lo odias y quieres darle una patada en los huevos junto con unas cachetadas guajolotes, pero bueno, eso sólo habla bien del actor, ¿o no?

Vamos, que la serie no es la gran cosa, es un drama con tintes de comedia. O más bien una comedia con tintes de drama, sí, pero entretiene; te mantiene pegada al siguiente capítulo y te arranca varias risotadas.