Una casa fuera del hogar

Al ser las 5 de la tarde con una sonrisa servicial y amigable Alberto toma su puesto como guarda en el turno de noche. Dispuesto a ayudar al que se lo pide, pero sobre todo feliz de poder trabajar honradamente para así mantener su casa y a la vez enviar el sustento a su hogar.

Puede sonar complicado pero es su realidad, realidad que comparte con cerca de 150 mil compatriotas.

Alberto es nicaragüense y aunque desde hace 15 años tiene su casa en Costa Rica su hogar está más al norte, en su madre patria.

Como todo inicio no fue fácil pero hay algo que según él le ayudó “La fe nunca la perdí, cuando la vi fea solo oré, yo confío mucho en Dios y sé que jamás me dejaría solo”. A esto se le suma su hija que depende de lo que Alberto le envía para subsistir.

Trabaja aveces si aveces no, según las necesidades que le presentaba el día a sus vecinos. Sabe de todo y no sabe de nada pero “hay que pulsearla siempre porque todos los días se come”.

Asentado ya en la capital tiene un empleo fijo donde no leva nada mal, especialmente por las generosas propinas por su buena labor, ha ahorrado bastante ya tiene sus cosas y su familia en Nicaragua se mantiene estable.

Alberto ahora dejará su casa por una semana y viajará a su hogar para asistir a los 15 años de su hija.

“Cuando lo pienso todo me tiembla, tengo días de no dormir. Mi niña ya va a cumplir 15 años, lo mismo que tengo de vivir aquí y si no fuera por la tecnología ni nos conoceríamos”

No es fácil pasar tanto tiempo pero se trata de mantenerla viva en una tierra extraña “ A mi como me va a dar verguenza ser nica, jamás voy a cambiar mi acento, mi manera de ser, mi comida, mis gestos. Este soy yo, nica soy feliz”

Apesar de tanto tiempo en nuestro país, que también ya siente como suyo, los perjuicios son cosa de todos los días “Uno escucha cada cosa, para algunas personas de aquí todo los nicas son los malos que salen en las noticias asaltando matando, bueno, haciendo daño. Yo siento como una obligación mostrar que somos diferentes, al menos la gran mayoría trabajadora como cualquier otro tico”

Dicen que el trabajo es salud, de ser así a Alberto le restan muchos años de vida saludable, que con la actitud que tiene será de prosperidad y bendiciones. Crecimiento que aunque será lejos de su hogar, al menos de momento, será en el lugar que se siente orgulloso de llamar “mi país, mi casa”.