Escribir es una tarea difícil, buscar siempre la palabra correcta, gramaticalmente, que lo que escribas pertenezca a una corriente literaria, que guste al lector y que sienta tu alma y que su alma quedé entre oración y oración.

Quiero ser novelista, comencé a escribir una novela escrita a dos voces, yo escribía la parte de ella y él, la parte del chico, describiendo la misma situación con diferentes puntos de vista. Me aventuré con el a escribir, aventure mi tiempo, mi cuerpo y mi corazón, gracias a mi intención de escribir una novela, me termine enamorando del coautor, así comenzamos nuestra propia historia.

Pero, hoy no quiero escribir en verso, ni encasillarme en pertenecer en una corriente literaria. Hoy inventaré mi propia corriente, donde plasme lo que me venga a la cabeza.

Y ayer amanecí con resaca moral y una sed terrible, pase mi día monótono y sola, quise leer, extrañaba tener un libro en mis manos, fume como chimenea. Todo mi cuerpo tenía resabios de la tarde del día anterior, moretones, rasguños, sudor.

Me levanté sin saber nada, perdida. Cómo En el mundo del hombre cordero (Haruki Murakami), estaba en mi cuarto y sentía como mi cuerpo sudaba y entraba en una desesperación absoluta. Necesito encontrarme.

Todo esto es con este fin, me desconecto del mundo, iré a Sanborns a comprar una libreta, será la última vez que use mi tarjeta, viviré austeramente comiendo en casa, tratando de encontrarme en palabras escritas, trazos a lápiz, cigarrillos consumidos, tomando café sin azúcar, cerveza con Clamato, escogiendo cuidadosamente mis encuentros sociales.

Quiero desaparecer en lo más profundo de mi universo interior, no sé cuántos planetas lo conforman y si es qué hay planetas… ¿Tendrán vida?

Entraré en mi órbita, desorbitarme y volver a sus brazos, si es que aún están abiertos.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.