Sentirse libre

Ese soy yo. Recorro kilómetros en coche para llegar a este lugar y después camino otros tantos. No hay nadie ni nada, ni siquiera ropa. El encuentro con la naturaleza es puro y los pensamientos deben serlos también. Salto de alegría porque no puedo tener otra actitud y me sumerjo en las aguas del atlántico. Nada me detiene, nada me obstaculiza, los malos pensamientos no están ahí.

Ahora desaparezco de la superficie y me voy al fondo. He salido del mundo y aquí todo es muy profundo y oscuro . Veo que nada pasa por mi cabeza y poco a poco me oprime tanta desidia. Ya no tengo fuerzas para subir, fuerzas para luchar. Me he quedado atrapado y la muerte me sobreviene. Que vendrá ahora? Pienso y cierro los ojos.