El amor al escritorio o porqué debemos estar listos para irnos

Por estos días tuve una conversación sobre mi experiencia laboral. Haciendo y recorrido y comentándolo, saltó mi paso por la CESPT. Estuve en esa institución entre 2007 y 2011. Primero fui el asistente del Director y luego me cambiaron a Jefe del Departamento de Suministros, recibí la invitación del Ing. Hernando Durán. La experiencia de estar en ese nivel de responsabilidad en una institución pública me dejó un sabor agridulce.

Primeramente, quiero subrayar de manera positiva que conocí a grandes amigos que conservo hasta la fecha, tuve oportunidad de empaparme en otros temas, y pude escribir mi tesis doctoral sobre esa institución. Fue de verdad emocionante saber y conocer a fondo todo lo que tiene que suceder para que llegue el agua a Tijuana. Si debo decirlo en una palabra: la CESPT fue todo un reto para mí.

Lo agrio de la experiencia fue ser despedido por quien me invitó. Ciertamente, el ser invitado por el Ing. Durán no representaba que tuviera que seguirle los pasos siempre, ni una patente de corzo ni nada parecido, quizá lo que más me lastimó fue que en realidad no hubo razones sólidas para mi despido, al menos en un tono de autocrítica así lo creo. Sin embargo, al ser despedido por quien te invitó hace evidente que ya no eras requerido ni había razones o motivos para insistir en quedarte. Y esa fue la gran lección: no estar donde no eres requerido ni necesitado.

Ahora bien, después de todo eso, ¿cuál fue la enseñanza? aprendí que uno nunca debe enamorarse ni encapricharse con el escritorio. Las condiciones en el mundo actual son tan cambiantes en el ámbito laboral, que hoy podemos estar “tranquilos y a gusto de la vida” y mañana nos toca empacar nuestras cosas y desocupar nuestro escritorio. Siempre debemos estar listos para irnos, para cambiar nuestro lugar.

De tal suerte que, visto en el tiempo, le agradezco al Ing. Durán toda la experiencia en su conjunto; con lo bueno y “lo malo”. Mi recorrido por la CESPT me mostró que todas nuestras experiencias deben servirnos para reflexionar y siempre rescatar lo mejor, verlo en conjunto. He aprendido que hasta de las “malas” experiencias se puede obtener algo positivo, algo que construya y que nos hace mejores personas.

Además, la experiencia considero que me templó el carácter. ¿Estaría en este momento dispuesto regresar al sector público? me parece que respondería que no, y esto por varias razones. Entre otras, ya tuve la oportunidad de incidir en un tema, colaborar y aportar todo lo mejor que pude. También creo que uno no debe aspirar a estar siempre en el sector público, es muy enriquecedor pero con el tiempo tiendes a perder el ímpetu de hacer cosas nuevas pues caes en la zona de confort. Y la razón más importante para ya no considerar el sector público como una opción es que la CESPT me sirvió para reafirmar mi vocación académica y eso al final del día, es lo que me hace más feliz.

¿Qué opinan?

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.