Foto por: Vincent Tsai

Fue una de esas ocasiones que son mitad sueño y mitad realidad. La vi acercarse a mi oído; empezó a divagar sobre los sueños: “Los sueños demandan mucho de nuestras ganas”, dijo con un tono melancólico. Esa mañana estaba de noche, Zeus parecía molesto con la humanidad. Nos preparamos el desayuno y la motivación de estar vivo al menos 16 horas más. Todo en la mañana es más rico: el café, la comida y la compañía de alguien.

– Luis, estuve pensando que para ser un buen escritor, no necesariamente hay que leer mucho, como dicen por ahí los académicos presumiendo de sus grados universitarios. Hay que estar un viernes y sábado en soledad, encerrado viendo películas como “The Great Beauty” o El secreto de sus ojos”, películas con historias fascinantes, que inspiren a descifrar la tragedia y el éxtasis del ser humano.

Vaya teoría la de ella, me gustaba cómo me convencía a quedarme entre sus palabras y encantos creativos desde su perspectiva. Cuando estaba con ella no había nada en el ambiente que me distrajera. Conquistaba mi atención, arrebataba mis manos; sólo ella sabía como moverlas y hacerlas suyas para hacer arte. Ella era mis credenciales. Era mi musa.

“Mitad sueño y mitad realidad.” susurró al hundirse en la cama.