Limitar las ciudades

China es el mayor exponente mundial de un fenómeno que, pese a no ser nuevo, se acentúa más en nuestros días: las infinitas aglomeraciones urbanas de los países en vías de desarrollo. Las diferencias sociales se acentúan en estos monstruos.

Y es que… ¿es realmente sano un sistema que favorece de manera interminable el crecimiento urbano frente al desarrollo rural? ¿que genera frustración constante en quienes ven el lujo en sus narices, pero están excluidos de ese estilo de vida?

Las respuestas parecen obvias, pero no tanto las soluciones. Yo propongo poner un límite a las ciudades. Es decir, favorecer los diferentes núcleos urbanos, tratando de descentralizar los grandes ejes de influencia política, económica, financiera y comercial hacia áreas de especialización técnica.

También es bien cierto que en paises como China las ciudades han mejorado las condiciones de vida de los ciudadanos de manera notoria, especialmente en materias como la sanidad o el acceso a educación de mayor calidad. Por ello es deseable la regulación en materia de crecimiento urbano.

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