DIÁLOGO CON UN LIBERAL INTELIGENTE


Por Luis Diego Fernández

“el mito de la nalga obrera”. Ibíd (O. L., mirar bajo J. Malone).

“Oh usted usted con sus preguntas inteligentes como si yo no entendiera que detrás están las rosas liberales, las palomas de mierda, el crimen cándido, la módica conciencia de un liberal inteligente”.

Osvaldo Lamborghini, Diálogo con un liberal inteligente, cito en Sebregondi retrocede, versión en verso, 1972.

1.

Es terrible el inicio de una conversación, de la converseta, un poco en serio, un poco en broma. ¿Qué es un diálogo desde el prisma liberal a partir de un barrio porteño? Bien lo dijo L., peroncho libertario que hacía del deseo su norte y su bisagra. Allí va por el bajo porteño, calle Reconquista, calle Alem, calle San Martín. ¿Será un arranque de ira o mera desidia del deseo orteado en calles sin demanda? Ajeno a todo, sobre todo, al talante militante. ¿Cómo se milita el deseo? ¿Cómo se milita el mercado del deseo? ¿El negocio del deseo? Acá sobra la carne de exportación. Ah, sí, en hilación de macanas y pedos (de los etílicos y de los otros). De la fisiología, a la que vamos y volvemos.

2.

Rosas, palomas, crimen y conciencia. Vamos por partes, diría este liberal libertino que hizo del rosal un territorio de magia lechera y del crimen un problema. Fobia al Estado y amor a la carne parecen ir juntos, e incluso si entendemos el peronismo más como una maquinaria de poder popular, de la negrada y del gronchaje, que como una mera estatalización perpetua -recurso remanido, por cierto. La CGT (o la ojeté) siempre noble en su sindicalismo no izquierdista, por derecha, como corresponde. No, no. Este liberal libertino tiene algo de pelotudo y también de culto, o de culo (sin la t). A secas.

3.

Allí en el hotel de Alem o de Tres Sargentos, lo mismo da, se toma un single malt dorado, un whisky anacarado, con vetas de centeno o cebada fulminante, pagado con las pocas chirolas que le quedan de su excedente laboral, de su barroco espurio. Galán, bacán de medio pelo, que usa un tapado sofisticado, que engalana su poronga torcida. A lo lejos el objeto de su conversación: una travesti salteña. Evitismo, que no es kirchnerismo sino el peronismo posible para alguien del NOA. El liberal libertino siempre fue filo-peronista y filo-falopero. Ahí estuvo el asteroide menemizante, el anarco-menemista de turno: ¿que era mejor para este liberal libertino de mente y culo abierto? ¿Cuál fue primero?

4.

“¿Qué es el Estado?”, me pregunto. Nunca pude caminar en los yuyos y arrabales de lo institucional, por eso me recluyo en este hotel -a veces en bares- y espero por el ejército de shemales. Bebiendo espero. ¿Qué? Siempre hace falta que se pierda el rencor para que emerja lo nuevo. El cuerpo es un mapa. Si todo se viene a pedazos, solo queda resistir. Todo soliloquio es una forma de resistencia y, paradójicamente, un diálogo. “No es fácil hablar con un liberal inteligente”, me dice. Entiendo que ello se debe a que los liberales argentinos son una raza decadente, una secta ínfima que cree en el mercado, esa máquina fascinante que crea y destruye por igual, sin moralización y sin percepción. Esos individuos apátridas y, en este caso, libertinos (un opúsculo aún más pequeño). Respondo: “No es fácil conocer a una travesti peronista que deschave diferentes liberalidades y liberales”, digo. Le regalo una rosa y una paloma aparece por la ventana abierta, en la noche de verano, pesada, lasciva y extasiada. Algo núbil. En definitiva, le digo: “todos los liberales argentinos terminan fugando hacia el fascismo o el anarquismo”. Son Lugones o Martínez Estrada (no por azar, maestro y discípulo), es decir, son militaristas y nacionalistas-católicos o son anarquistas y libertarios-plebeyos. Por ello, el liberalismo anarquizante que cultivo <obviamente, el segundo> es un, por default, anarco-menemismo, el libertarismo posible, peronizado y heredero del tigre de los llanos. Demasiada blableta para estas horas, mejor ir a los bifes, sin tanta política, pasemos a la cama redonda de los Porcel, Olmedo y demás estertores esperpénticos del subgénero comedia de hotel alojamiento setentista: plomo, botas, luces rojas y villa cariño. Tarjeta de crédito: pijas en alto.

FIN.

Palermo soho, junio 2015.