“Coding on the road”, primeras experiencias

Y finalmente sucedió.

Después de semanas interminables, del estrés de vaciar una casa y dejar todo atrás, de poner a la venta todos los muebles, los electrodomésticos y otros artefactos; de regalar cosas y tirar otras; de estar contando los días porque no queríamos tener que pagar otro mes de alquiler; de arrastrar dudas hasta el último segundo… Después de todo eso, una noche cargamos las últimas cosas en el auto y nos miramos con Pity: “nos vamos hoy”.

A las 5 de la madrugada del 9 de Marzo, ya estábamos en la ruta despidiéndonos de Buenos Aires.

Primeros paseos

Nos fuimos para Gesell a darle una sorpresa a mi vieja, después pasamos por Las Grutas a visitar al tío de Pri y finalmente llegamos a mi querido San Martín de los Andes.

Esto se ve al llegar al pueblo desde la ruta de los 7 lagos.

En San Martín ya hemos estado varias veces y por mucho tiempo, así que la parte de codear “en la montaña” no fue nueva para mí. Es un entorno controlado, además, porque paramos en lo de mis suegros o bien nos alojamos en una cabañita de la familia. En cuanto a la conexión, el único ISP del pueblo, Cotemax, ofrece accesos “hasta” (el famoso hasta) 6 megas. El problema es que se quedan cortos en alta temporada y la internés se pone lenta.

Días después hicimos un fin de semana en Pucón y Villarrica, donde estuvimos paseando y en una cantinita en Curarrehue probamos la chorrillana.

Volviendo a la frontera, la laguna Quillehue tenía un color alucinante que lamentablemente la cámara del celu estuvo lejos de capturar, pero igual acá va el videito.

Si bien ya habíamos dado por comenzado este proyecto (que en el circuito no-nerd lo llamamos Aventura Cabra) en realidad hasta acá no había sido más que una “previa”.

Empieza la aventura posta

Pasaron algunas semanas y finalmente a mediados de Abril decidimos hacer un viaje a la isla de Chiloé.

Ahí tendría la primer experiencia real de trabajar “on the road”. Teníamos muy poca idea de qué iríamos a encontrar y cómo sería todo.

De San Martín nos fuimos para el Paso Internacional Cardenal Samoré, a pocos kilómetros antes de llegar a La Angostura.

Yo quería marcar Nave pero mi novia no me dejó.

Varias horas después ya estábamos en Puerto Varas. Tomamos una merienda, paseamos un rato, visitamos Puerto Montt y luego regresamos a Varas para pasar la noche. Al día siguiente fuimos derecho a Pargua, donde nos subimos al ferry para cruzar a la isla de Chiloé.

“Coooode on the waaater”🎵

Resulta que todo salió muy bien de entrada. Para empezar, el ferry que nos cruzó a la isla tenía WiFi gratis para usar durante el viaje (con lo que nos salió, más le valía: 11.300 CLP — unos 18 dólares), así que después de sacarnos algunas selfies arriba de la barcaza me volví a meter al auto y me puse a responder algunos mails. Unos 25 minutos después llegamos a la isla.

Poco más tarde, en Ancud, nos dimos cuenta que en la Plaza de Armas había WiFi y así fue que aprendimos del programa Zonas WiFi ChileGob, enfocado en conectar aquellos lugares más vulnerables y/o remotos del país. Y llegamos a comprobarlo en su máxima expresión cuando, durante el viaje de regreso, pasamos por Río Puelo, un pueblo de poco más de 1000 habitantes.

Así que pude laburar en todos lados. En los hostels laburaba a la mañana temprano y un rato a la noche. En alguna cafetería o restobar, laburaba durante el almuerzo o la merienda (que allá le dicen once).

Si estás en Chile, no jodas, la cerveza tiene que ser Kunstmann.

Por lo general siempre tuve un ancho de banda decente, lo suficientemente bueno como para tener una call en Skype.

En cuanto a hospedaje, siempre tratando de buscar los más baratos logramos conseguir, sin mucha dificultad, hospedajes por 10.000 CLP la noche (por persona), lo cual es algo así como 16 dólares. Nada mal considerando que eran habitaciones privadas. También hubo noches en que decidimos hacer una excepción y darnos algún gustito, como por ejemplo dormir en un palafito en el centro de Castro, lo que nos costó 81 dólares la habitación doble. En realidad era más caro, pero como pagamos en dólares (usando tarjeta de crédito) y teníamos tarjeta migratoria, quedamos exentos del IVA.

Amanecer desde un palafito.

En Ancud fuimos a visitar el Fuerte Agüi (o Ahui) y al llegar tuve un flashback zarpado con la intro cinemática del Monkey Island, cuando Guybrush se acerca al viejito centinela.

En total hicimos 1.200km y el recorrido fue el siguiente:

Hasta hicimos un inception de islas, y de la Isla de Chiloé nos metimos a otra isla, Curaco de Vélez. Weird.

Y hablando de momentos raros, también estuvimos paseando alrededor del Volcán Calbuco apenas 4 días antes de que estalle. Así lo fotografié durante un amanecer desde Puerto Varas:

Y apenas 96 horas después, ya en San Martín de los Andes, vimos por la tele esto:

Fue una sensación bastante rara, la verdad.

En conclusión: todo fue bastante developer-friendly. El próximo paso es probar alternativas de hospedaje más baratas. Puede ser hostel con habitación compartida, o también campings organizados que tengan acceso a Internet. Y también quiero ver de conseguir un chip 3G/4G local para no tener que gastar en roaming (no lo usé mucho, pero terminé gastando unos 14 dólares que imagino podría haber evitado).

Próxima parada: Búzios, Brasil!