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El Amor Consciente

El amor es un término tan vasto, universal, y cambiante que para definirlo, si se puede, nos tenemos que aferrar a nuestra propia interpretación de él.

Para mi, el amor es la expresión del Ser en total aceptación, honestidad, vulnerabilidad y transparencia. Como resultado, como nos amamos a nosotros mismos, solo de esa manera, podemos amar a todo lo que nos rodea.

Muchos describen el amor como un sentimiento con ímpetu, omnipresente pero que se siente ligero, libre, fácil. Donde todos los demás sentimientos producidos por el amor son engrandecidos.

De repente, cuando leemos el amor y pensamos en nuestro pasado, particularmente el pasado sentimental, recordamos situaciones que atribuimos al amor y sentimos un gran dolor dentro de nosotros.

Pareciera que lo que nos describen que es el amor no concuerda con la experiencia de nuestras vidas y por eso no creemos o no nos fiamos de lo que en teoría deberíamos sentir del amor.

Que pasó? Donde ha estado el amor?

Cuando simplificamos una relación a dos individuos por separado, podemos explorar un poco mejor lo que nos lleva a experimentar los conflictos que afectan a tantas personas.

Somos un conjunto de experiencias que se van acumulando en nuestra memoria desde que estamos en el útero de nuestras madres. Luego desde que nacemos hasta que tenemos 6–7 años absorbemos el mundo externo. Todo esto lo hacemos sumidos en un estado de "hipnosis" donde casi no usamos el aspecto consciente de nuestro cerebro, sencillamente procesamos toda la información de nuestro entorno.

Cuando se ha estudiado a niños recién nacidos hasta los 7 años, los científicos han comprobado que las emisiones electromagnéticas de su cerebro son ondas theta, que son muy similares a los estados de hipnosis.

Así bien, durante esta etapa observamos cómo se tratan nuestros padres, cómo se comportan, cómo la sociedad da importancia a algunas cosas y otras no, lo que dicen que es el amor y cómo lo manifiestan, nos influencia el colegio, nuestros amigos, nuestro entorno más cercano y todo con lo que entremos en contacto — sin darnos cuenta y sin recordarnos de esto.

En esta parte tan crucial de nuestras vidas se va creando el lado subconsciente de nuestras mentes, que procesa más de 40 **millones** de bits de información por segundo, es decir, se encarga de “manejarnos” en todo donde no pongamos nuestra atención.

La mente consciente es la más poderosa, pero no la que tiene más capacidad de proceso. Sólo procesa 40 bits de información por segundo. El poder de la mente consciente se halla en la atención, por eso la importancia de crear y practicar la atención.

Entonces, en nuestro subconsciente hay comportamientos (programas) que nos dicen cómo actuar en diferentes contextos de nuestras vidas, ya que estamos “pre-programados” por nuestras experiencias desde que nacimos hasta que cobramos conciencia a los 7 años.

Estos programas no son necesariamente malos. Por ejemplo, aprendimos a caminar con esfuerzo y concentración. Luego ese hábito que creamos pasó a nuestro subconsciente y ahora lo hacemos sin prestar atención, es decir, sin usar la mente consciente (uno no se concentra y coordina "debo poner el pie aquí, luego me impulso y coloco el otro pie allá).

Ahora bien, cuando tenemos una pareja se activan “programas” en nuestro subconsciente que nos llevan a actuar de la manera que aprendimos (sin darnos cuenta)

Creemos que hemos decidido por nosotros mismos sobre ello, defendemos nuestra “posición y actitud” y suceden episodios que llevan a todos los desencuentros que ya hemos experimentado que nos hacen sufrir. Esto sucede una y otra vez (verdad?).

En la raíz de todo esto yace un elemento que nos ayuda a ver la verdadera causa de todos estos problemas. Los programas nos hacen replicar algo que es mucho más profundo.

La manera que hemos entendido el amor es errada.

Todas nuestra línea familiar ha entendido el amor desde el sufrimiento, los celos, el maltrato (verbal o físico), y el conflicto.

Principalmente, tu aprendiste de tu madre/padre, y ellos de los suyos, y así sucesivamente en el tiempo.

si ninguno de ellos ha tenido un despertar de conciencia sobre el amor, el vicio de vivir el amor con sufrimiento sigue allí.

Cuántas veces no hemos visto personas que supuestamente se aman gritarse como enemigos? Cuántas veces no hemos visto mujeres y hombres pegarse unos a otros y dicen amarse?

Esto es el resultado de la programación que tenemos en nuestro subconsciente y de la asociación de nuestra identidad con esos programas lo que lleva a muchos a cometer actos de verdadera locura en nombre del amor.

“Soy muy celosa con él porque lo amo”

Suena radical que estemos condicionados de ésta manera, pero tiene todo el sentido de mundo porque somos el resultado de nuestra crianza, a nivel neuronal nos influencia nuestro entorno.

Quien nos crió fue criado por alguien más y así sucesivamente. Este programa se ha ido repitiendo generación tras generación.

Cuando nos enfocamos en acallar la mente, podemos sentir con nitidez el verdadero sentimiento del amor. No como creemos que es, sino como verdaderamente es, nos damos cuenta de que es puro y libre, que existe debajo del ruido de la interpretación mental. Sentir su presencia nos permite conectar con el amor para saber cómo actuar en amor.

Conectar con ese sentimiento único nos ayuda a mirar a nuestras acciones en nombre del amor y ver si hay discrepancia entre el sentimiento que tenemos y las acciones que tomamos en nombre de Él.

Podemos cambiar observando nuestro comportamiento y eligiendo conscientemente cómo actuar.

Es un proceso, pero llegaremos allí con consistencia y poco a poco, entenderemos que lo que vamos creando es amor propio.

Nos daremos cuenta que todo empieza y termina por nosotros, que no hay nadie que nos pueda dar amor sino nosotros mismos. Que lo que sentimos por los demás en solo un reflejo de lo que sentimos por nuestro propio ser.

Por eso el amor empieza con el descubrimiento propio y continua en el constante reconocimiento propio.

La aceptación radical de nosotros mismos es la semilla para todo cambio personal. Todos los talleres y lecturas de crecimiento personal al final trabajan lo que es el amor propio, porque del amor propio emana la fuente de todo nuestro verdadero poder, salud y dicha.

Una vez nos aceptamos nosotros mismos vemos como nuestra relación con nuestro entorno cambia y nos volvemos más compasivos, entendemos a los demás con un nivel de profundidad distintos, los aceptamos como son y cuidamos de nosotros mismos a pesar de ello.

Dejamos de ser víctimas y nos convertimos en dueños de nuestra propia vida.

Aceptar a los demás como son no significa tolerar atropellos por parte de nadie. Se trata de que a pesar de que esas personas son como son, entendemos que ninguna de sus actitudes tienen que ver con nosotros. Entonces en esa aceptación tomamos decisiones que nos protejan y alimenten nuestro bienestar, respetando la decisión de esas personas ser como son.

Estoy que seguro que todos nos hemos encontrados con personas tóxicas en nuestras vidas, muchas de ellas cercanas y que amamos, con la que nos cuesta mantener una relación de crecimiento.

En estos momentos es importante recordarnos que sólo somos responsables del 50% de la relación, es decir, del 50% que nos corresponde a nosotros de nuestras vidas.

En ese 50% comunicamos nuestros deseos, marcamos nuestros límites con los demás, cuidamos por nuestro espacio personal, hacemos lo que tenemos que hacer para dar lo mejor de nosotros. Así lo explica muy bien Don Miguel Ruiz, en su libro “La Maestría del Amor”.

Cuando esto sucede y vamos modificando nuestros comportamientos respecto a los demás, empiezan a pasar cosas increíbles! Vemos como los demás se abren y son más vulnerables con nosotros, tienen más transparencia en sus palabras, son más honestos, más compasivos.

Por qué?

Porque al cambiar nosotros y ser más honestos, transparentes, compasivos, y vulnerables con nosotros mismos, implícitamente estamos invitando a los demás a mostrarse igual.

El cambio del mundo empieza y termina con nosotros.

Te recomiendo leer dos libros de Don Miguel Ruiz. “La Maestría del Amor” y “Los 4 Acuerdos”

Espero que con consistencia y amor por tu propio proceso, puedas ir explorándote con más profundidad.

Luisfe

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