Vivir con Gloria

El otro día vi a una pareja de viejitos caminar por la playa al atardecer. El señor con su bastón y la señora ayudada por él caminaban de regreso de donde vinieron.

Justo en su camino de regreso se encontraba el atardecer, el ocaso. Mientras los observaba me llenó una sensación de la verdad que estaba experimentando.

Desde que nacemos caminamos hacia el ocaso de nuestra vida. Muchos caminan inconscientemente hacia su atardecer sin haber experimentado con consciencia el amanecer, el mediodía y el mismísimo atardecer de su propia gloria.

Nos sumimos en problemas creados por nuestras mentes y luego nos conformamos a vivir una vida miserable, justificándonos nuestras decisiones de no cambiar.

"Que es muy difícil, que no tengo paciencia, que no tengo tiempo, que estoy viejo"

Todas estás excusas nos atornillan más en nuestra propia miseria. Podemos incluso ser “felices” en esta miseria, la mayoría del planeta está sumida en ella.

Pero no estaremos plenos. Plenos en la plenitud de nuestra gloria de habitar este momento en el tiempo y espacio y de ser dignos de vivir una vida llena de dicha hagamos lo que hagamos.

Vivir con gloria no es hacer cosas épicas, dejarlo todo y empezar de nuevo, darle la vuelta al mundo, acumular grandes riquezas o despojarse de todas ellas.

Vivir con gloria es el estado en que vivimos cuando seguimos nuestro corazón y nuestros sueños. Cuando valientemente enfrentamos la adversidad que se presenta en el camino a llevar a cabo nuestros más profundos deseos. Esa es la verdadera gloria.

De allí emana la verdadera fuerza que nos auto-alimenta a seguir viviendo desde el corazón, sin miedo y sin pausa. Vivir incluso descansando, porque paramos y nos experimentamos en nuestro lugar de reposo — dentro de nosotros mismos.

Y así caminamos por la vida viviendo cada momento, da igual qué tipo de momento sea, vivimos en la gloria de respirar y experimentarlos. Dando lo mejor de nosotros mismos y haciendo que el mundo sea un mejor lugar para las futuras generaciones.

Al mejorar nosotros mismos, todo alrededor cambia. Porque todo, absolutamente todo es el espejo de nuestra vida. Y así, nosotros somos espejos de todos los demás.

Por eso para cambiar a los demás, solo tenemos que cambiar nosotros y ser el ejemplo. Que nuestra vida sea el testimonio viviente de una vida de dicha y de gloria. Ese es el mejor ejemplo que podemos dar. Hagamos lo que hagamos.

Buscar nuestro camino es como planificar nuestra aventura. Encontraremos dificultades, retrasos, restricciones, miedos. Pero con cada decisión tomada desde el corazón, todas esas cosas que parecieran que nos impiden avanzar cambian y dan paso a una corriente que nos empuja sin parar hacia donde queremos dirigirnos.

La resistencia y el miedo son las pruebas de fuego que tenemos que vencer para estar en un estado de dicha. Son los guardianes de lo mágico.

Así, mientras caminamos todos hacia nuestro atardecer, vamos dejando ejemplos en el camino que le servirán a todos los demás — que somos nosotros mismos — a tener una vida plena por muchos años luego de que nuestro sol se ponga y se extinga en la marea del infinito y nos mezclemos con el amor absoluto del que emana toda la creación.

Tu vida es un testimonio de un milagro — Que esperas para vivirla a plenitud?

Luisfe.

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