El disidente

Caminabas con rumbo fijo pero tus pasos eran inciertos. La embriaguez te alcanzaba para ignorar a los pocos transeúntes que divertidos te miraban . Incluso el horizonte se mofaba de ti con esa cara suya de huevo estrellado que los cursis suelen llamar amanecer. Los anuncios de las grandes corporaciones de comida rápida eran mudas carcajadas y decidido, te detuviste en el más espectacular de todos, abriste la bragueta de tus pantalones y llevaste a cabo el único acto de disidencia posible en estos días.