Lecciones de la Neurociencia para manejar el estrés

Con la aparición de la Psicología Positiva y sus estudios sobre los efectos en el ser humano de la felicidad, el bienestar, y el desempeño excepcional, han comenzado a ser más relevantes los estudios que muestran los efectos positivos del estrés.

El estrés es un elemento externo al Ser Humano, es un elemento de entorno, muy común en las dinámicas actuales de vida y en especial en el mundo laboral, que afecta nuestro desempeño, nuestra salud y nuestro bienestar. Pero póngase especial atención a lo neutral de la afirmación “nos afecta”. Si bien es cierto que el estrés suele tener efectos negativos en la mayoría de las personas, también es correcto decir que en ocasiones nos ayuda a fluir en el trabajo y funciones.

Por ejemplo, un paramédico que atiende una emergencia siente estrés, y es ese estrés el que le permite actuar con tranquilidad pero con celeridad y asertividad para salvar la vida de un paciente. Un emprendedor fluye dentro de sus ideas y las materializa en proyectos y prototipos de negocio, cuando recorre la delgada línea entre el éxito y el fracaso. En otras palabras, estamos saturados de leer, escuchar, ver e inclusive vivir los efectos negativos del estrés. Pero resulta que el estrés, en su justa medida también tiene efectos positivos:

- Libera adrenalina en el cuerpo, lo que nos ayuda a actuar con mayor rapidez.

- Eleva nuestros niveles de desempeño.

- Genera descargas de endorfinas que nos dan sensación de placer sobre la actividad que estamos realizando.

- Aumenta nuestra capacidad de atención a múltiples tareas.

Ahora bien, ¿en qué radica que suframos de los efectos negativos del estrés o gocemos de sus efectos positivos?… de nuestros niveles de energía interna.

El estrés consume energía, y los efectos positivos o negativos sobre nuestro bienestar y desempeño dependen precisamente de nuestros niveles de energía, tal como se muestra en la gráfica siguiente:

Si no tenemos control sobre lo externo (el estrés), entonces la clave está en regular conscientemente nuestros niveles de energía, para poder estar oportunamente en el cuadro de alta energía / alto nivel de estrés la mayor parte del tiempo.

Al igual que nuestros niveles de felicidad, nuestros niveles de energía lo podemos regular a través de tener hábitos adecuados en ciertas dimensiones. Tal Ben-Sahar, Profesor de la Universidad de Harvard habla de que debemos tener múltiples espacios de descanso:

Macro espacios (semanas — meses): los que la mayoría de las personas reconocen como vacaciones… bueno, quizás no todos tengan oportunidad de tomar vacaciones por varios meses; pero en todo caso se refiere a espacios de larga duración en la que podamos salir totalmente de las rutinas diarias.

Lo ideal sería hacer pausas de este tipo cada 4 meses o como mínimo una vez al año. Y mientras menos frecuente, más larga debería ser la pausa. La clave está en programarlas con suficiente anticipación y prepararse para ellas, de modo que realmente sean un espacio de desconexión con las tareas y responsabilidades del día a día.

Mezzo espacios (noches — días): Curiosamente mientras más estrés se tiene, más se descuidan estos espacios de descanso y recuperación. El exceso de responsabilidad lleva a trabajar en exceso, con horas y días extras, bajo la creencia de que es necesario para sacar el trabajo a tiempo. Y es posible que en contadas ocasiones ese esfuerzo extra sea necesario. Sin embargo, numerosos estudios demuestran cómo el desempeño es muchísimo mayor cuando las personas tienen el descanso adecuado.

Evitar caer en el síndrome del “burnout” es fundamental cuidando los horarios de entrada y salida del trabajo, así como aprovechando adecuadamente los días de descanso laboral.

Micro espacios (minutos — horas): dentro del ajetreo diario, es fundamental reservar pequeños espacios que rompan con la rutina que llevamos. Hacer pausas activas cada hora y media, levantarse a tomar un café, dormir una siesta al medio día, comer con los amigos y no frente al computador, representan pequeñas dosis de energía que ayudan a desenvolverse de mejor manera en ambientes o momentos estresantes.

Los estudios en Neurociencia han encontrado múltiples actividades que nos permiten aprovechar los mezzo y micro espacios eficientemente. Marta Romo, Pedagoga de la Universidad Cumplutense de Madrid y una estudiosa de la Neurociencia, describe en su libro “Entrena Tu Cerebro” poderosas ideas con fundamentos científicos para practicar a diario.

Por ejemplo, tres aspectos en los que es posible generar hábitos en esos mezzo y micro espacios podrían ser:

  • Cuidar el sueño

Al igual que el cuerpo, nuestra mente necesita descansar. Es en ese espacio donde nuestro cerebro ordena la información que ha recibido a lo largo del día. Este proceso necesita de al menos 6 horas de descanso para la mayoría de las personas.

Sugerencia: Para lograr mejores horas de sueño funciona muy bien establecer rutinas antes de dormir, para que nuestro cuerpo sepa que estamos próximos a descansar.
  • Cuidar el juego

Todas las especies animales juegan, y el Ser Humano en su edad adulta no debe ser la excepción. El juego es un distractor de la mente y un generador de emociones motivantes, factores ideales para liberar el estrés.

Sugerencia: 15 minutos de juego un par de veces al día es suficiente para elevar el ánimo personal y del equipo. No importa el juego, puede ser un video juego, un app, lanzar una pelota o simplemente bromear con alguien. Mucho mejor si esto se repite en la casa con la familia.
  • Conexión

Dedicar tiempo de calidad, escucha y palabras a otras personas, poner toda nuestra atención a las personas con las que compartimos durante el día, generan endorfinas y dopaminas que nos ayudan a disfrutar más de lo que hacemos y a encontrar el significado de cada actividad.

Sugerencia: Una buena plática diaria alrededor de un café es un espacio privilegiado para desarrollar el hábito de estar más conectado con otros.

Finalmente, vale la pena hacer énfasis en un elemento que se ha mencionado a lo largo del artículo. La clave fundamental para que estas ideas funcionen está en desarrollar el hábito que permita recuperar adecuada y oportunamente el nivel de energía necesario para el nivel de estrés en que se encuentra. El problema del estrés se soluciona entonces con adecuados espacios de recuperación de energía.