Ser y Aprender

Revisando algunos artículos, me topé con el interesante hecho de que nuestra especie “homo sapiens” fue una de las últimas en aparecer en nuestro planeta. Es decir, somos de los últimos que sacamos pasaje para ser parte de la tierra, casi casi en el repechaje. Por tanto, la naturaleza y las demás especies nos llevan muchos años de ventaja y cuentan con secretos que a lo largo del tiempo hemos ido desentrañando, como poder volar, poder aprovechar nutrientes de determinadas plantas, saber cuándo es tiempo de migrar para gozar de un mejor clima, entre otros ejemplos que siguen apareciendo, justo cuando creemos que ya se ha descubierto todo.

Las primeras clases en Amani, han sido realmente emocionantes y como ya se estarán imaginando, les vengo a contar de un concepto relacionado a la naturaleza. Hoy les quiero contar sobre la “Biomimética”, palabra para algunos inexistente, tanto así que ni el corrector de Word la reconoce. La biomimética ha ido estudiada y promovida con intensidad por la investigadora Janine Benyus y no es más que “Innovación que se inspira y aprende de la naturaleza”. Janine se dio cuenta de que al igual que nosotros, la naturaleza está expuesta a desafíos, incluso los mismos que nosotros, pero que ellos la han resuelto de manera brillante y sobre todo sostenible desde hace millones de años.

Este nuevo campo de conocimiento nos invita a identificar y entender las infinitas posibilidades de adoptar estrategias que la naturaleza viene aplicando de manera cíclica. Muchas de las personas que han empezado a aplicar este concepto son diseñadores de productos, arquitectos e investigadores científicos. Todos estos profesionales, iniciaron su camino como profesionales biomiméticos al resolver un desafío con una pregunta muy poderosa: ¿Cómo resuelve la naturaleza este problema?

Tenemos claridad entonces de que la naturaleza es una fuente necesaria para el desarrollo de nuevas tecnologías, que van desde los materiales y composiciones químicas como las telarañas que son ahora estudiadas para el desarrollo de materiales más elásticos y resistentes. La biomimética no se aplica solo a materiales tangibles, sino puede ayudar en la resolución de problemáticas sociales, como la falta de abastecimiento de agua en zonas áridas. Un ingeniero de Oxford, se inspiró en el escarabajo de Namibia, un animal fascinante que vive en zonas desérticas de la costa occidental de África. Para sobrevivir en este ambiente, recoge las gotas de agua de la niebla y el rocío matinal sobre su lomo, repleto de baches y ondulaciones que actúan como un imán, provocando que el agua se deslice hacia abajo y llegue hasta su boca, obteniendo de esa forma el agua necesaria para su subsistencia. Tomando este concepto y ejemplo, se están comenzando a construir edificaciones que puedan imitar esta habilidad y comenzar a captar agua de la niebla.

Entonces como podemos empezar o cuáles son las reglas de la biomimética. Lo primero es poder tener la capacidad de conectarnos con la naturaleza y sentirnos parte de ella. En base a ese entendimiento podremos ver poco a poco cada una de las reglas que la rigen, para así poder incluirlas en nuestras metodologías de diseños de soluciones de productos, procesos o políticas de innovación.

Existen dos grandes principios que rigen esta técnica y a la naturaleza como tal. El primero, dicta que la naturaleza siempre se adapta y evoluciona, para ello nuestra forma de diseñar y resultados finales, deben cumplir tres aspectos: Sensibilidad, en el sentido de que contemos con la capacidad de aprender de todas las situaciones a las que puedan enfrentarse nuestras soluciones y poder identificar patrones. Estamos sujetos a ciclos, nada es eterno y por tanto nuestras soluciones tampoco lo pueden ser, es así que debemos estar atentos a hacer cambios cuando se amerite. Resiliencia, nuestras soluciones necesitan ser redundantes, respecto a elementos que le permitan tener la capacidad de poder resolver un mismo problema de diversas formas.

El segundo principio nos dice que la naturaleza crea condiciones propicias para la vida, para cumplir con dicho cometido debemos procurar cumplir con otros tres puntos: Optimizar antes que maximizar, nuestras soluciones pueden ser multifuncionales y atender más de una problemática, como por ejemplo los panales de abeja, que son sido diseñados de manera hexagonal tanto para brindar albergue como centro de almacenamiento para la mayor cantidad de miel posible con el menor uso de recursos. Interconexión e interdependencia, la naturaleza recicla todo y está auto-organizada, un claro ejemplo de esto son los nuevos modelos de economía circular, donde se prime la reutilización de recursos en oposición al desecho desmedido. Totalmente Sostenible, nuestras soluciones deben tener en cuenta la utilización de elementos que no perjudiquen el ambiente, donde funcionarán, esto nos lleva al análisis tanto de los materiales que usaremos de ser un producto o de las nuevas condiciones que podrían afectar determinados ecosistemas.

En un principio, puede sonar como un concepto difícil de entender y más aún de aplicar, sobre todo, si nunca hemos tenido una relación cercana con la naturaleza. Durante las clases, fuimos expuestos a un ejercicio que nos permitió tener un nuevo acercamiento con la naturaleza; El reto consistía en escoger un lugar dentro de una reserva natural y estar 3 horas completamente solos. Bueno, ni tan solos, nosotros y la naturaleza. Si bien es cierto, al principio fue muy complicado, ya que debo reconocer que no soy la persona más espiritual o conectada naturalmente del mundo, comencé a disfrutar en el momento en que me puse a observar y sentir verdaderamente donde estaba. Siento que esa es la gran lección de estas últimas semanas. Muchos de nosotros, estamos un tanto ciegos y creemos que todo está resuelto por lo artificial o por lo que crea la humanidad y hasta pensamos que el progreso depende de la capacidad de la humanidad para dominar la naturaleza. Sin embargo, siento que podemos y debemos darle una vuelta a ese pensamiento, ya que como sociedad tenemos necesidades tanto biológicas o afectivas que no nos demandan una victoria sobre la naturaleza, sino una colaboración y armonía con cada una de las fuerzas de ella, fuerza de la que también nosotros formamos parte. Asante sana

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