Se revalida la era dorada del audio digital

Podium Podcast afianza el valor creativo y comercial de la radio a la carta

El lanzamiento de la red Podium Podcast por PRISA Radio, el operador dominante en el mercado radiofónico español, confirma la integración del medio sonoro en un entorno digital para el que han sido necesarias adaptaciones visuales y estrategias transmedia, la evolución narrativa de sus historias, la incorporación de fórmulas publicitarias más imaginativas y la combinación de herramientas para hacer atractivo el consumo del audio en smartphones y tabletas, receptores ya casi únicos en el acceso al inagotable y cada vez más personalizado repertorio contemporáneo de ocio y entretenimiento audiovisual.

Este post actualiza y completa el texto publicado en el blog Innovación Audiovisual en otoño de 2015, tras el anuncio por parte de Google de abrir un espacio específico para podcasts en su plataforma Google Play Music [todavía no disponible en España] que posibilitó que las creaciones en este formato llegasen a millones de usuarios de teléfonos y tabletas Android. También por entonces la poderosa plataforma de streaming musical Pandora Radio (con cerca de 80 millones de usuarios en Estados Unidos) había confirmado la distribución en exclusiva de la segunda temporada de Serial, el podcast producido por This American Life cuyo éxito encumbró la producción independiente de contenidos periodísticos sonoros. Y por si fuera poco Deezer –principal competidor europeo de Spotify– presumía de la extensión de su servicio «talk» a cinco nuevos países (entre ellos España) con 40.000 programas de radio y podcasts. Se alumbraba una ‘edad dorada’ del audio digital que parece definitivamente entronizada.

La ‘segunda era’ del podcasting

Más de una década después de que el periodista británico Ben Hammersley acuñase en 2004 el neologismo podcasting a partir de la hibridación de los términos broadcast y pod (dada la extendida práctica de escuchar archivos de audio en reproductores portátiles, en especial el iPod de Apple), el podcast se ha asentado en el vocabulario básico del consumidor digital, aunque no siempre con la debida precisión: no se trata de un programa –ya sea musical o hablado– contenido en un único archivo, sino de series de episodios que los suscriptores reciben automáticamente gracias a la tecnología de sindicación RSS. En una primera fase estas producciones parecían llamadas a revolucionar la radio tradicional debido a la simplicidad de su difusión y al atractivo que suponía romper con los horarios de emisión y con la irreversibilidad en la escucha del contenido.

Ese deslumbramiento, sin embargo, cedería paso al escepticismo de un fenómeno que se asoció más al amateurismo independiente que a una verdadera alternativa a la industria de radio tradicional. De hecho, y como ha observado el profesor italiano Tiziano Bonini, el podcasting recibió en sus inicios menos atención desde los estudios de comunicación que por parte de blogueros y revistas tecnológicas, a quienes les cautivaba aquel recurso de expresión personal y de intercambio de conocimientos al margen de las redes de difusión convencional. Carente de un modelo de negocio estable, el podcasting se situó entonces en una posición marginal del mercado editorial.

Pero como prueba el propio Bonini, la tendencia se invirtió a partir de 2012, cuando algunos de los podcasts más populares en Estados Unidos se independizaron de la radio para financiarse en exclusiva gracias a donaciones de los oyentes canalizadas a través de plataformas de micromecenazgo como Kickstarter. Así cobraron vida, entre otros, 99% Invisible, un espacio sobre diseño y arquitectura producido por Roman Mars; Radio Ambulante, reportajes sobre América Latina impulsados por Daniel Alarcón y Carolina Guerrero; o Radio Diaries, documentales sobre historias extraordinarias de la vida cotidiana.

El asentamiento de la microfinanciación por parte de audiencias que ya conocían los programas y a sus realizadores restauró el potencial del podcasting, que ahora ya no (sólo) provenía de instancias ajenas a la radio, sino de profesionales que mejoraban la producción y la comercialización: de hecho, muchos de esos podcasts se venden y difunden en estaciones hertzianas. Además, y al no estar sujetos a los condicionantes de la emisión lineal, estas creaciones recuperan el cuidado por la narrativa radiofónica: un modelo consagrado es el del programa This American Life en la cadena pública norteamericana NPR; y un ejemplo en podcast, el de Serial, su spin off basada en hechos reales elevada a categoría mundial con más de setenta y dos millones de descargas.

La aceptación de estos programas ha crecido exponencialmente en el mundo anglófono, ha atravesado las fronteras geográficas de sus entornos de producción y ha convertido en masivo el fenómeno podcasting hasta recuperar su atractivo innovador con la concatenación de tres factores: la normalización de los smartphones como dispositivos de consumo de audio; el valor artístico y creativo de productores formados en la radio tradicional; y el surgimiento de nuevas plataformas que, aprovechando el hábito de escucha del streaming musical, se han hecho un hueco como oferentes de contenido sonoro basado en la palabra.

Productores, agregadores y redes sociales de audio

La combinación de nuevas tecnologías para distribuir y reproducir los podcasts se ha visto reforzada por herramientas cuya contribución ha ayudado a visibilizar, popularizar e incluso viralizar estas producciones. Destacan, por un lado, las redes sociales basadas en el audio: Soundcloud, Mixcloud, Spreaker o Stilcher (que Deezer adquirió en 2014 para ampliar su repertorio musical y vendió en junio de 2016); a medio camino entre plataformas amateurs y profesionales, y con las funcionalidades propias de otras redes de microblogging, en estos canales se han difundido y compartido contenidos cuya popularización ha asentado el universo de la podcastfera.

Con todo, el camino hacia su definitiva consolidación ha necesitado de otro protagonista: las Podcast Networks, redes concebidas para acoger a podcasters y podcasts que, bajo distintos modelos de comercialización, tratan de generar, agregar y optimizar audiencias para vender a los anunciantes. El primer exponente de este modelo fue Radiotopia, fundada en 2014 por Roman Mars, que además de captar fondos de oyentes y recibir el apoyo de una fundación, permite que sus programas tengan patrocinadores. Como señala Bonini, “Radiotopia se presenta a sí misma como una emisora de radio comercial que incluye contenidos para atraer a oyentes y canjearlos por publicidad”. Con parecidos propósitos existen otras redes semejantes: PodcastOne, Gimlet (proyecto del ex-productor de This is American Life, Alex Blumberg), Infinite Guest, Earwolf o Panoply (impulsada por el prestigioso magazine Slate con el fin de promover podcasts para otras empresas de comunicación).

En Suecia ha alcanzado gran popularidad Acast, una web de alojamiento de podcasts que dispone de una aplicación para emitir anuncios cortos al comienzo y final de cada programa, y cuyos ingresos reparten ¡al 50%! con los creadores. En mayo de 2016 se implementó Acast+, una versión de pago que con un coste de entre 2,99 y 6,99 €/mes ofrece acceso a contenido adicional y exclusivo libre de anuncios y muestra el ansiado camino hacia un modelo de monetización similar al de las consagradas plataformas de video on demand desarrolladas a la estela de Netflix.

Con otra estrategia, la de crear una comunidad de podcasters en lengua hispana, los españoles Ángel Jiménez y Ana Ormaechea lanzaron Cuonda, que busca la esponsorización –con publicidad nativa e integrada en cada podcast– para los contenidos alojados en su plataforma y pretende impulsar la creación de un sistema de métricas claro para conocer con exactitud la audiencia al margen de los servicios de alojamiento elegidos.

Hasta el lanzamiento de Podium Podcast la referencia principal para localizar en España cualquier contenido sonoro (incluyendo los emitidos en antena convencional) era el audiokiosko iVoox, un servidor de almacenamiento para reproducir, descargar o compartir audios en redes sociales lanzado en 2008 que no exige suscripción y ha destacado por un diversificado, completo y muy efectivo sistema de catalogación y recomendación de grabaciones tanto en el entorno PC como en su aplicación para dispositivos móviles.

Podium Podcast, ‘audio a la carta’ producido desde la radio

Más allá del loable ¡y alcanzado! propósito de innovar en temas y contenidos, el gran mérito de la red Podium Podcast –saludado con optimismo por la comunidad podcaster por el impulso en popularidad y calidad que supondrá para el formato– radica haber sido gestada y desarrollada sobre las sinergias de PRISA Radio implicando no sólo a creadores y productores con experiencia en las emisoras del grupo, sino también a periodistas, guionistas y escritores de otros medios y países cuya aportación ha materializado el principal anhelo de sus impulsores: audios que complementan el paisaje de la radio producidos con una altísima calidad, “orfebrería del sonido”, como advierte la directora del proyecto de María Jesús Espinosa de los Monteros.

El repertorio inicial del agregador brinda bajo cuatro ejes –Ficción, Entretenimiento, Periodismo y Esenciales– una veintena de espacios creados específicamente para la Red, si bien algunos de ellos “beben” del archivo de la Cadena SER (tal vez otros acaben sonando allí) y la mayoría han sido desarrollados por sus profesionales. Destaca la participación de los escritores Arturo Pérez Reverte, Guillermo Arriaga y Mario Vargas Llosa, responsables de las audionovelas concebidas para esta plataforma (Mi narco favorito) o adaptadas a partir de obras ya publicadas (La tía tula y el escribidor). Se hace hincapié, además, en que habrá contenidos elaborados en España, Argentina, México y Colombia.

Once años después de su invención, la apuesta por Podium Podcast revalida la entronización de la radio tradicional en el entorno digital y evidencia que el podcasting ha dejado atrás el primigenio estadio de difusión selectiva para transformarse en un medio comercial de masas: un producto con crecientes seguidores que, al igual que el resto de propuestas de ocio y entretenimiento digital, remite a consumos personalizados y cada vez más segmentados; un contenido que, lo mismo que la música, resulta compatible con otras actividades; y un vehículo que, a diferencia de la radio masiva, presenta una mayor eficacia publicitaria debido a la selección y exposición al audio que el oyente determina intencionalmente.

«No es radio, no es antena, no son programas», exponía en la presentación de Podium Podcast Vicente Jiménez, director de PRISA Radio. «Nuestro objetivo es mezclar lo viejo con lo nuevo», añadía Andrés Cardó, consejero delegado. «No es radio, pero el audio mantiene el lazo familiar con ella», concluía Antonio Hernández Rodicio, director de la Cadena SER. Diferentes formas de exponer una evidencia común: con el podcast, con el audio a la carta, se revalida el insuperable valor de la radio de siempre en el omnipresente y para siempre irreversible entorno digital.


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