Los Ocho Más Odiados

Los Ocho más odiados (The Hateful Eight) , 2015, el octavo filme de Quentin Tarantino, quien, me imagino, debe estar planeando un medio filme, para tratar de imitar el “Ocho y medio” del maestro Fellini. Al menos algún significado debe tener el número “ocho” para que sea el número de personajes que intervienen y le coloque número a su obra en los títulos de apertura. Si de Gardel los fanáticos argentinos del tango dicen que “cada día canta mejor”, de Tarantino se podría decir lo contrario, que cada nueva película es peor que la anterior. Cine clase B, en negro y rojo. Negro por lo oscuro y rojo por lo sangriento de sus escenas. Con lo narcisista que es este director, nada raro que pensara esta obra como un auto homenaje a su ópera prima, “Reservoir dogs”, en versión western. No debe ser casualidad que dos de los actores también actuaron en su primera película. La escena final es terriblemente macabra y es como si Tarantino sintiera un placer morboso por la violencia en sí. Me imagino el terrible efecto que debe causar esta violencia en mentes en formación y con algún tipo de resentimiento. En todo caso, no llores por mi EEUU, por esta sublimación barata de la violencia…

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