Star Wars, El despertar de la Fuerza

De 2015, dirigida por J.J Abrams, quien es también corresponsable del guión. Como dicen, “Las segundas partes nunca son buenas”, si extrapolamos podríamos decir, “Las séptimas partes son pésimas”. Y así me pareció, con perdón de los fanáticos de la saga, un mamarracho de película, pero excelente negocio para Disney. Un guión sin luces y una repetición al infinito de los mismos trucos y triquiñuelas emocionales de los episodios originales ( en mi opinión los únicos que debían haberse filmado) y de los modernos, I, II y III . La galaxia es tan pequeña que nos encontramos con los mismos personajes en casi las mismas situaciones, como si el tiempo se hubiera detenido, y con un árbol genealógico dudoso. Los personajes y situaciones clonadas al infinito. Los robots, las naves, los planetas, la Yoda con lentes, un remedo de Dark Vader, y los nuevos intrépidos aventureros, reemplazos de Luke y el mismo Hans Solo. Las explosiones espectaculares, las peleas con los sables de láser y las batalla de naves. Un hijo vuelve a matar a su padre y la nave mundo del nuevo imperio explota gracias a la habilidad del nuevo piloto estrella. En resumen, un “regreso aburrido al futuro” desde los episodios originales, tal vez pensando cómo un homenaje a los actores del origen de la saga y una manera de seguir lucrando con esta inacabable historia y sus souvenirs…