La Memoria del Elefante Adivinador

Parte 1

Mi memoria es cruel, ella es la princesa de la atención al detalle.

Ella (mi memoria) y el blog, me recuerdan que hace dos meses no escribo. Pero aquí estoy y eso es lo importante, es bueno sacar tiempo para lo que uno realmente ama. En mi caso escribir.

Hay situaciones que ciertamente lo ayudan a uno a definir su vida, he tenido mucho de eso en meses recientes. Hace unas tres semanas fui al cine a ver “Arrival” o mejor dicho “La Llegada” una película de ciencia ficción protagonizada por Amy Adams, una de mis actrices favoritas.

En la película vemos a Louise Banks, una profesora de lingüística (lo sé, no puede haber algo más perfecto que la lingüística, esa es mi opinión más arraigada y querida) quién tiene la difícil misión de establecer una comunicación mutua con los tripulantes de una de las naves extraterrestres que llegaron a 12 distintos lugares del planeta Tierra.

Vamos sin spoilers, todo bien hasta el momento. La película es maravillosa, tienen que verla, juren que lo harán y sigan leyendo esto.

Luego de casi 2 horas, Louise cuestiona una de las interrogantes más grandes que como ser humano uno se puede hacer así mismo o a alguien más.

¿Si pudiera ver su vida de principio a fin, cambiaría algo?

Hace años alguien me hizo una pregunta muy similar y yo enlisté unos 8 ítems que me hubiera encantado hacer de forma diferente, desenlaces que hubiera resuelto de otras formas, gente que no hubiera querido conocer, lugares que hubiera evitado y cosas a las que jamás me hubiera expuesto.

Me lo pregunté de nuevo y posiblemente a éstas alturas con con más de un tercio de mi potencial existencia en mis espaldas creo que no cambiaría ninguna de las cosas que quería cambiar antes.

Pero sí decidí cambiar algo, no quiero torturarme con mi memoria de elefante, quiero tratar de bloquear recuerdos, al menos guardarlos y dejarlos ahí, prefiero usar esas neuronas viendo hacia adelante y estando completamente presente en cada paso que doy y cada palabra que escribo.

Parte 2

He llegado a pensar que podemos predecir el final de las cosas, aunque los detalles que antecedan ese final sean un verdadero misterio. La memoria de elefante, empieza a adivinar lo que viene.

Algún día conocemos a alguien y nos enamoramos. También hay que saber que algún otro día, él o ella se va a ir, y aunque sufrir asusta, que mejor ese ya ese no sea el caso.

Que llegue; y que se quede un tiempo no determinado y que se siga su camino. La dicha y felicidad que les produzca mientras permanezca a su lado va a ser lo importante.

Eso sí, cuando alguien se quiera ir, ábranle la puerta, eso es lo mejor que puede hacer por ambos , eso también es predicción, así que tomen nota.

Algo como tener un empleo que te encanta y con el cual lográs crecer (y escribir) mucho. Pero algún día tenés que salir de ahí, ya sea por despido, otra oportunidad laboral, cierre de empresa o hasta por retiro a tus 70 años vas a dejarlo algún día.

Adivino que tenés que dar lo mejor y aprender de la oportunidad que te es otorgada. Y hacerlo todos los días, porque no sé hasta cuando será.

El asunto es que podemos llegar a conocer el camino, inclusive saber donde y como termina, pero si nos llena y nos produce alegría hay que abrazarlo y aceptar cada parte de sí, hasta lo triste y feo.

Así que muchacho o muchacha ponga mucha atención y haga lo que le digo:

· Invite al guapo o guapa a salir.

· Cómase una caja grandota de Trits.

· Compre la botella de vino que le hace ojitos en el supermercado.

· Mande el nude si le apetece mandarlo, pida otro a cambio y no enseñe nada arriba del cuello, por aquello de Tumblr.

· Escriba con su vida una historia que sea intensa.

· AME MUCHO Y AME A MUCHOS PORQUE ESO ES LIBERTAD

· Dé mucho de lo que tiene y tome lo que le corresponda.

Vea “Arrival” y me va a entender mejor.

Gracias por leer mi blog, nos leemos de nuevo pronto.

Luis Carlos.

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