¡Valores! es y será siempre la clave

Cada situación que se presenta trae consigo una cantidad de análisis, sugerencias y opiniones tendentes a mejorar la condición en que nos encontramos como sociedad.

Cuando se hace alusión a lo que urge, algunos hablan de mayor educación desde las familias, concientización para adolescentes y educación sexual, otros se refieren a castigos más drásticos para quienes delinquen y así se va llenando la lista de posibles soluciones para mejorar la sociedad en que vivimos.

Especialistas en educación sexual creen tener la fórmula que va a resolver el incremento de embarazos en adolescentes y alegan que la apertura a las relaciones sexuales es la solución, nada más lejos de la realidad, los defensores del aborto también intuyen que con la despenalización de éste se resolvería el problema, eso es una ilusión y los que defienden el feminismo aseguran que toda la culpa es del sexo opuesto y que la solución viene de cualquier medida que se tome inclinando hacia un lado la balanza, tampoco es la solución.

¿Acaso no son los valores bien fundamentados los que te impiden levantar un arma para terminar con la vida de un ser humano?

¿No son esos fundamentos cimentados en la moral, la ética y los verdaderos valores cristianos lo que te llevan a actuar de manera correcta en aquella habitación donde nadie te ve?

¿No son esos mismos valores, los que llevan a padres y madres a hacer lo correcto por encima de lo que puedan sentir por sus hijos ante cualquier situación?

¿No son esos valores, los que te llevan a decir la verdad, aunque para eso tengas que arriesgar lo que sea?

¿No son esos valores, los que te conducen a actuar con bondad, con solidaridad, con empatía hacia algún problema o situación que aqueja en un momento determinado a un individuo?

¿No son esos valores previamente inculcados, los que hacen que los actores públicos, como los jueces por ejemplo, den una sentencia en base a la verdad y no viciada por intereses que satisfagan a algunos o a sus propios bolsillos?

Es necesario revisar nuestros argumentos, analizar si con éstos construimos o destruimos la sociedad en que vivimos, entender que no se trata de buscar una solución en el corto plazo, que esto no se resuelve con ideologías individuales, que estamos ante una sociedad que necesita despertar y que cada uno de nosotros tenemos el compromiso de sumar en lugar de arrancar lo poco que queda.

Revisemos nuestros argumentos…

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