QUE EL MAQUILLAJE NO APAGUE TU RISA.

Quizá siga escribiendo cartas a alguien que ya no me lee.

Quizá ya no alcancen las palabras para combatir tanto sentimiento.

Quizá la vida me llene de incertidumbres mientras sienta que mi corazón aun te sigue esperando.

En aquellos tiempos, cuando recién todo empezaba en mi vida, me preguntaba ¿Qué extraño lo que es extraño y aún no sé que es lo que extraño?

Hoy verborrágicamente me pasa exactamente lo mismo.

No extraño su cuerpo en la multitud, ni su cara imantada de tenacidad, no extraño su aliento al besarme, ni su mirada enamorada, no extraño sus abrazos ni extraño su mano agarrada a la mía.

No extraño sus mates amargos, mucho menos extraño que ya no durmiera conmigo y me cambiara por horas de playstation.

No extraño sus ausencias ni su excesiva capacidad para entablar simpatía con quien se le cruzara, mucho menos extraño su mirada cargada de bronca que habitaba en él los últimos tiempos.

No extraño su desorden, su insensibilidad para ciertos temas, mucho menos extraño el poco respeto para el después.

Ciertamente, hace unos pocos días dialogaba con un amigo de años y tuvo tan sabias palabras al hablar de su ex relación, tanta cordialidad, tanto cuidado en cuidar al otro por lo que fue y ahí pude recapacitar todo lo que él no supo cuidar con el después, pero no importa; en ningún momento pude enojarme para poder sacar esto de raíz no lo voy a hacer ahora.

Volviendo.

No extraño ver como de a poco su amor ya dejaba de existir, como pasaba a ser su última prioridad, como siempre iba a haber alguien mejor que yo, su mundo rodeado de mejores cosas, no extraño mi inseguridad lamentable a su lado.

¿Qué extraño?

Extraño el recuerdo de lo vivido, la pureza que nos convirtió en uno, las risas inagotables, la complicidad, la comodidad, sentir que era la parte que estaba faltando a mi rompecabezas.

Extraño el sentir ese amor por alguien, pero no por él, extraño como si todo esto fuese un objeto que puedo ir y retirarlo en la estación de la alegría, de los sanos sentimientos, de las verdades que parecieron olvidarse.

Extraño saber que del otro lado voy a tener un amortiguador.

Quizá todos los días alguien me guste mas, alguien me guste menos, pero termino el día sabiendo que me gustaba a mi misma siendo con vos.

Quizá entre tanto desorden en mi soledad pueda recordar lo angustiante que me resultaban algunas cosas, pero puedo pescar sin pensarlo demasiado cuan feliz pude ser siendo yo a tu lado.

No tengo reproches, o sí: Te los tengo a vos, me los tengo a mí, pero que mas da, si al fin y al cabo todo termina en cuánto yo te adoro y que por vos yo sigo dando mi vida entera aunque ya no te ame como alguna vez lo pude hacer.

Y ahí me veo, en el recuerdo más lejano yo amándote desesperadamente y vos aislándote.

Hace unos segundos me puse a recordar aquella vez que te vi tomando una cerveza en la pileta, estabas ahí, tan soberbio, con tanto odio en tu mirada…

¿Cómo puede ser? Jamás pude yo mirarlo así, y él me había lastimado tantas veces, ¿Cómo él no pudo ser un poco mas condescendiente después de todas las veces que yo lo fui? ¿Cómo pude yo soportar que él me estuviese tratando tan despectivamente? Recuerdo ese momento y me dan ganas de rebobinar y retirarme de esa situación, y no.

Sin embargo me quedé ahí llorando, pidiéndole que no me tratara así, que todo me estaba doliendo, suplicándole volver ¿Cómo llegué a eso? ¿Acaso todo lo valía tanto, merecía él que yo estuviera así?

“Yo te amo, sos la mujer de mi vida, pero ahora no” ¿Ahora no? ¿Eso era amor?

El amor se vive mientras tanto, el amor te despeina, te hace flotar, el amor es la marihuana del corazón, al Amor lo regamos porque si no, el Amor se seca, si él no lo regaba ¿Cómo se iba a mantener, cómo iba a seguir? Si es ahora no, entonces es nunca, aunque el impacto sea fuerte, que duela lo que tenga que doler y listo.

Pero él se divertía viendome partirme en mil por él.

Mientras me peinaba en el reproductor sonaba una canción: “Mi persona favorita” Y recordé todos los videos que le mandé día a día haciéndole mención a lo que sentía por él, y él solo se reía, soberbiamente, descarado, en plena temporada, divirtiéndose y yo acá llorando.

¿Cuánto tiempo pasé llorando? ¿Cuántas noches pasé sin dormir pensando como recuperarlo? ¿Cuánto tiempo malgaste mis letras escribiéndole desesperadamente para poder volver a verlo?

En un momento dudé de todo lo que había vivido, si realmente había sido verdad, jamás pude comprender como una persona podía cambiar tanto, como esa persona a la cual yo había amado con todo mi ser se transformaba en esa que no deseaba cruzarme nunca, se transformó en mi pesadilla y sentí que no iba a despertar que iba a estar encerrada en eso por tanto tiempo…

¿En qué momento yo tenía que quedar en el lugar de estar en un boliche y que una mina me mire diciéndole a otra es la “ex de”? Y que la otra me mire y la obviedad que me daban ganas de ir y pegarle cientocincuenta trompadas, hasta que preferí seguir en la mía aunque ahí fue cuando me llene de preguntas:

¿Yo merecía eso? ¿Ser señalada por alguien que quizá paso una, dos, tres o que me importa cuantas cogidas? Yo no fui una más, no sé a ésta altura que fui en su vida pero no era la minita más que estaba mirándome ahí en el boliche criticándome o viendo cada paso que daba…

Hasta que un día tomé vuelo, encontré mi lugar, mi soledad, y me pregunté cuantas cosas esperaba yo de mi para poder volver al eje de lo que fui alguna vez en mi mayor estado de plenitud.

Había estado durante mucho tiempo sintiéndome inestable, sintiendo que sin él no podía hacer nada, cuando solo el había estado unos años y yo ya había vivido veinte años sin él, ¡Qué paradoja!

Y pude, pude cuando deje de mirar, cuando dejó de importarme si él ya me había reemplazado, si él exhibía su vida sin importarle nada, cuando empecé a considerar la idea de que él encuentre la felicidad sin que yo sea parte de él.

Y ahí resetee todo.

Para dejar de sufrir tuve que aprender a desapegarme de lo material, de lo sentimental, de los vínculos y me olvidé, pero me olvidé de lo mal que lo había estado pasando y pude volver a rescatarme con todo lo bueno y adorarlo, porque como dije antes, sea lo que sea tengo algo incondicional que eso no lo va a borrar nadie.

“Cualquier semejanza con la realidad, es pura coincidencia”.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.