Alejémonos de los “ismos”

LVC
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Aug 28, 2017 · 3 min read

En todo “ismo” se encuentra un extremo ideológico. El problema de los extremos es que son intolerantes y autoritarios por definición. Lo que se define como antípoda, entonces, termina siendo igual a lo que rechaza en su base, más allá de la causa por la que lucha. Toda causa es justa y coherente en un discurso racional. El nazismo quería el bien común tanto como el pacifismo, esa es la causa madre, el conflicto está en el “cómo”.

El peligro de la ideología es que los individuos autodefinidos y agrupados en un “ismo” están organizados con una base muy fuerte de extremistas. Y hago un paréntesis para definir extremistas antes de continuar. Por extremistas, para no asociarlo directamente a personas que se inmolan con una bomba atda al pecho, definimos aquellos que casi no cuestionan o que les cuesta emocionalmente cuestionar abiertamente la ideología a la que siguen. En el candor dicen “yo no soy fanático” pero tienen un vínculo emocional muy fuerte con el líder y/o principales referentes del movimiento que los lleva a ser notoriamente menos críticos y/o eufóricos que con aquellos referentes u opiniones que ellos mismos también definen como en las “antípodas”.

El “ismo” suele tener verdades absolutas y por absolutas, incuestionables, como también una estructura vertical, donde el líder “supremo” tiende a ser el mayor y mejor exponente de la ideología…por ende, un extremista. Y más aún si el movmiento lleva su propio apellido, como Macrismo, Kirchnerismo, Peronismo, Marxismo, etc.

El cuestionamiento de las verdades delata su forma absolutista porque mayoritariamente se castiga socialmente dicho cuestionamiento. Se lo condena a través del prejuicio, del desmerecimiento, del insulto, etc. o simplemente con el apartamiento del miembro del grupo, también llamado discriminación.

En la iglesia católica podemos ver esto claramente. Sería imposible bajo esta estructura que un Papa pueda hablar de aborto legal y libertad sexual. El filtro piramidal de extremistas ideológicos dejaría en el camino a cualquiera con sospechas de apoyo a estas causas.

Como definimos anteriormente, el “ismo” es intolerante, por ende, apela a las peores cosas de nuestro ser para manifestarse ya que “la causa es más importante que el hombre”. En este principio radica el peligro principal y el conflicto irresoluble con las diferencias bajo estos parámetros en los que se organiza.

Es necesario que como sociedad nos alejemos de los “ismos” para alejarnos de la intolerancia. Esto no quita que no haya cuestiones interesantes y para aprender de las diferentes ideologías, el peligro está en el extremo y su organización grupal, no en muchas cuestiones que predican.

Por otra parte, el problema que hallamos en la representación política radica en los “ismos”, quieres se proclaman como defensores del Pueblo, antes pertenecen a un “ismo” organizado y estructurado como definimos, para conseguir y ejercer poder.

Así es que no nos sirve un Gobierno sustentado en “ismos”, porque la permeabilidad de opiniones y la complicidad directa o indirecta de los miembros que lo componen hace inviable una dinámica política que acompañe la necesidad social. Por esto es que problemáticas como la Educación, la Salud y la Seguridad se arrastran gobierno tras gobierno donde todos llegan con promesas pero ninguno logra hacer lo necesario para establecer bases de mejora sustancial.

Los “ismos” son destructivos entre sí, no constructivos. Se suelen apoderar de valores comunes y utilizarlos contra quienes no pertenezcan a la ideología y para afianzar la fidelidad induciendo a la conducta extrema.

Alejémonos de los “ismos”, porque detrás de todo “ismo” se encuentra la violencia e intolerancia destructiva del bienestar social que tanto anhelamos.

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