Crisis y renovación de la representación política

Crisis

Hoy por hoy el Congreso está repleto de abogados que, para colmo, se dedican a hacer carrera política más que a ejercer su profesión. Ahí está, considero, la mayor crisis de representatividad que tenemos. Un abogado no entiende que hace un ingeniero, ni un ingeniero entiende lo que hace un médico, ni un médico entiende lo que hace un maestro. Se lo podrán imaginar, pero cada disciplina es particular. Entonces, cómo pueden saber, tantos abogados representándonos, lo que realmente necesita el otro?

Solución

Tal y como se establecen cupos para el género femenino, deberíamos incorporar el cupo por rama profesional.

Es así que un modelo más justo debería incluir en la conformación de las listas de candidatos una división de profesiones/terciarios acordes con las ramas de estudio - ciencias sociales, ciencias exactas, artes y humanidades, ciencias de la salud, docencia, etc.

Así, cada grupo representante podrá responder mejor a las necesidades de cada especialidad, generando una interdisciplina que permita el progreso en las leyes que se dictaminen.

Los candidatos deben ser graduados universitarios o terciarios, dependiendo la rama a la que representen. Por ejemplo, un docente es terciario, no universitario y la docencia, por su incidencia social, necesita tener representación.

Por otro lado, otra de las condiciones es que debe ser un profesional en actividad. A su vez, cada profesional sólo podrá ejercer política durante 2 períodos en los cuales su puesto se guardará, sea donde sea que trabaje antes de ejercer la política. Luego no puede volver a candidatearse por 1 período para otro cargo público, así como el cargo de presidente.

Por otra parte, ninguna profesión puede repetirse luego de haber ejercido 2 períodos, por ejemplo si un psicólogo representa la rama de ciencias sociales durante 2 períodos, el siguiente candidato no puede ser un psicólogo. Esto promueve la relación interdisciplinaria y evita el monopolio de profesiones en el cargo público. Las profesiones se irán postulando y repitiendo según los egresados universitarios/terciarios. Por ejemplo, los psicólogos tendrán prioridad de candiatearse a un antropólogo, ya que hay más psicólogos que antropólogos recibidos. De la misma manera regirá el porcentaje de profesiones/terciarios en las listas. Si hay más recibidos de ciencias sociales, tendrán más cupo que los de ciencias exactas, pero nunca podrá superar el 20% de la lista, para que dejar margen de representación a las demás disciplinas.

De esta manera prodemos contar con profesionales de experiencia y en curso como representantes, ya no sólo el monopolio de una profesión ni que sólo se dediquen a la política como único medio de vida. El contacto con el mundo exterior podrá darnos representantes más sensibilizados con la problemática social y menos aislados en la burbuja política.