Una confederación de irresponsables

Sobre l’affaire Carmena

Abordemos la cuestión (por más que pueda parecer una suerte de nueva política geométricamente no euclidiana) a través de un laxo método geométrico.

  1. El municipalismo madrileño ha sido incapaz, desde los albores de la candidatura de Ahora Madrid, de promover liderazgos alternativos que pudieran servir de relevo o sustituir, en una situación dada, al de Manuela Carmena. La propuesta oficialista de Podemos (colocar al frente de su sección municipal a Julio Rodríguez) era y es, evidentemente, incapaz de aunar las sensibilidades de la izquierda. La propuesta de Anticapitalistas para liderar la misma organización, partiendo ya de unas condiciones nada favorables, tampoco tuvo suerte a través de Isabel Serra (ni siquiera presente o visible en el consistorio, en su carácter de diputada autonómica y no al nivel al que se presentaba, por extensa que fuera su defensa de temas relacionados con la ciudad de Madrid).
  2. No existen cabezas visibles o candidables a la alcaldía capaces de reunir tras de sí el consenso que se ha construido alrededor de la figura de Manuela Carmena.
  3. Todo parte de un problema de fondo y de largo recorrido: la candidatura de Ahora Madrid, por muy aupada por una multitud de fuerzas y espacios que estuviera, acabó consolidándose en una suerte de candidatura personalista alrededor de la figura de una independiente, la jueza. La propuesta, más que votar Ahora Madrid, era votar Carmena. La identificación de la opinión pública con el consistorio no se da a través de la plataforma, sino de la alcaldesa. El resto son meros acompañantes.
  4. En el consejo de gobierno no queda ninguna de las figuras disidentes de la candidatura: todo el poder para los gestores.
  5. Los esfuerzos que puedan haberse dado por hacer equilibrios en el delicado balance de fuerzas presente no han ofrecido frutos ni han sido lo suficientemente profundos. Podría haberse tenido una reflexión en torno a cómo pasar de una candidatura personalista como herramienta estratégica para ganar Madrid a un gobierno en el cual se aunaran sensibilidades no necesariamente asimilables a aquellas de la alcaldesa. No se hizo.
  6. Desde los medios se ha atacado, sistemáticamente, a los concejales díscolos desde principios de legislatura: han caído, o van a caer, nombres como el de Guillermo Zapata, Celia Mayer, Sánchez Mato, Rommy Arce. Todos han protagonizado polémicas ante las cuales la actitud ha sido la purga directa o indirecta.
  7. Estas distintas tendencias no han hecho esfuerzos por mantener sus debates en la esfera de lo privado: cualquier tensión en Ahora Madrid se ha convertido en hecho público, tangible y difundido a espuertas. La financiación municipal bajo Montoro, la Operación Chamartín, diferencias de criterio en cuanto a votos individuales, etcétera.
  8. Las diferencias provocan rencillas y templan los hilos que unen a cada uno de los concejales de la candidatura municipalista; si no convirtiendo esos lazos en directa animadversión, sí en una cultura política que considera lo discrepante más como un incordio que como una riqueza. Salirse de la línea general, en un gobierno en minoría en el seno del cual Ahora Madrid tiene un diputado menos que el primer partido de la oposición, ha sido interpretado como un tiro en el propio pie. Todos los sectores se han cansado (con más o menos razón) de la situación y se han visto obligados a tragar, al menos en cuanto a lo que ellos percibían, unos cuantos sapos.
  9. Todo desemboca en Carmena y su entorno decidiendo la fórmula de la agrupación de electores como manera de deshacerse de estas tensiones internas. La democracia interna muere en medio de un grito de más democracia para los vecinos. La democracia participativa muere a manos de la democracia participativa. Adiós a la confección de listas abiertas y elegidas en primarias.
  10. Es imposible articular, en los ocho o nueves meses que quedan antes de las elecciones, una candidatura encabezada por alguien que pudiera liderar el espacio político (o uno ampliado, o más sensible) que se constituyó para Ahora Madrid.
  11. No tiene sentido dar la razón ética a los díscolos de la antigua federación madrileña de Izquierda Unida que presentaron, reticentes, una candidatura alternativa para no unirse a Ahora Madrid y acabaron expulsados. Todo esto podía pasar: era un riesgo asumido. También era cierto que no se podían ganar las elecciones municipales sin ese riesgo. Y también es cierto que la desaparición en las autonómicas de Izquierda Unida atestigua que la razón ética no se traduce en victorias políticas.
  12. Sería irresponsable y ético promover dos candidaturas de la izquierda madrileña, una en torno a la figura de Carmena y otra no.
  13. Sería irresponsable y poco ético cerrar filas en torno a Carmena y sus más próximos de cara a la confección de las listas para las próximas elecciones.
  14. La pérdida de votos de Unidos Podemos en las generales de 2016 atestigua a cómo la izquierda (y, en este caso, la izquierda madrileña) puede no estar dispuesta a votar cualquier cosa. No sólo es importante la cabeza, sino también el método por el cual se construya la candidatura. La imposición desde arriba es también una manera de perder votos y ya ha habido numerosas voces que han declarado, si no se conforma una candidatura alternativa, no tener voluntad de votar a Carmena, o al menos no así.
  15. O se logra que en la candidatura de la agrupación de electores en torno a Carmena esté presente un mecanismo de primarias abiertas y se confeccione una lista con las distintas sensibilidades de la izquierda o Carmena podrá, y con razón, decir lo mismo que Louis XV (y decirlo ya, porque quedan meses): après moi, le déluge. (Después de mí, el diluvio).
  16. Que Dios nos pille confesados de cara a las próximas elecciones municipales, porque vamos a tener todos los debates mal y tarde. Y a lo mejor ya ha pasado la hora de responsabilizarnos de las cosas. Si se hunde el barco Carmena, nos hundimos nosotros; pero es que el barco Carmena también puede hundirnos por pura irresponsabilidad.
  17. Conclusión: en un mundo ideal, la presión acabará haciendo ceder al entorno de Carmena y se montará un mecanismo de primarias abiertas dentro de su agrupación de electores, en el cual podrá volver a darse un debate y una confección de listas sometida a democracia interna. En un mundo ideal, las sensibilidades de la mayoría de la izquierda municipalista madrileña participarán en ese debate. En un mundo ideal, tendremos una sola candidatura a las municipales de 2019. Y, en un mundo ideal, no se pierde la alcaldía. Porque si Carmena pierde pasará mucho tiempo hasta que se pueda confeccionar una propuesta capaz de volver a ganar las elecciones, por tibia que sea. Y pasará mucho tiempo hasta que volvamos a tener una candidata capaz de liderar dicho proyecto. Que no quede nada sin decir.
  18. Posdata: no podemos seguir pecando de ingenuos, de cínicos, de éticos. En las elecciones hay que saber torear o nos cornea Villacís. Y con la tendencia que tenemos a hacer mal las cosas, a lo mejor entonces sí sería justicia poética y no una barrabasada protofascista. Si se consigue lo ideal y se gana en 2019 habrá tiempo para repensar el espacio, para construir, para encontrar liderazgos alternativos y más horizontales que escapen a la gestoría amable del carmenismo. Todo llegará. Si perdemos a largo plazo estaremos todos muertos y ya será un poco tarde como para enmendar esta loca sitcom de izquierdas que nos toca vivir a medio balanceo entre el exJEMAD y la jueza. Benditos los de limpio corazón de la nueva política, pues ellos verán al Dios de las izquierdas. Pero no volverán a tener el Ayuntamiento de Madrid.
Like what you read? Give Elizabeth Duval a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.