QUÉ TAN DIFÍCIL ES AMARNOS A NOSOTROS MISMOS?….!!…

Abzurdah es una película Aregentina que entre otras cosas nos ayuda a valorar que en ciertas circunstancias humanas, al menos durante este tiempo que llamamos “vida”, no es suficiente la “buena intención”. Te Comparto el trailer oficial…

Sin duda los padres de Cielo la amaban profundamente, y la amaron de la misma forma en que ellos se sintieron amados por sus padres. 
Hay quien dice que las cosas no son como son, sino como las vivimos, como las entendemos, como las interpretamos…

Ciertamente Cielo era diferente, como cada uno de nosotros lo es, y para ella resultaba, desde siempre fue así, muy importante y necesario la expresión de afecto “tierno”, la expresión de afecto en aceptación, afirmación, más que de corrección y culpa .

Me parece que el tema musical último de la película, encierra el secreto de lo que quiso transmitir el autor de la misma, y tal vez también, la vida de Cielo, ya que se trata de una historia real. El punto importante de lo que Cielo nos pudo transmitir hasta hoy con su experiencia de vida es: TRÁTAME SUAVEMENTE!!!… escuchemos el tema:

Ella necesitaba, como todos, pero, si, también de una manera más precisa, dado su temperamento, su sensibilidad, y sin duda su experiencia de vida como hija de una madre exigente y poco demostrativa en su afecto dulce y “suave”; y de un padre que, si bien intuía más la necesidad de afecto, aceptación y afirmación que requería su hija, tampoco logró convencerse y convencer a su esposa de que el camino de la ternura y la cercanía era muy importantes para Cielo, por lo tanto pudo faltar ese andar por este camino en relación a ella y sus necesidades más íntimas, sin saber ver bien, ni atender adecuadamente esta necesidad, más no por falta de amor, sino debido a la experiencia, a la historia afectiva también de cada uno de ellos y también como pareja.

Ser tratada, exigida incluso “suavemente”, para Cielo era esencial… Sus padres, intentando educarla, dirigirla, lo hicieron, cada quien como cada uno de ellos fue tratado por sus propios padres, pudiendo dar lo que ellos recibieron, e intentando dar lo mejor a su hija, pero carentes de esta sabiduría en relación a ella.
Olvidaron quizás, mirarla a ella y no a ellos en ella… olvidaron quizás que la vida no es tanto la «perfección», misma que Cielo reclama con ira, rebeldía y dolor a sus padres, sino la aceptación, la acogida y la educación, si, que Cielo tanto buscaba, y anhelaba, basada en la ternura, esa ternura que cuando alguien se la dio, o con sagacidad le hizo sentir, creer que se la daba, ella se volcó hacia ella, costándole casi la vida de alma y cuerpo….

Vamos tejiendo nuestra vida, cada uno, y realmente la tejemos nosotros mismos según vamos decidiendo, esto en base a lo que vamos aprendiendo, reafirmando y considerando bueno para nosotros, ya sea con amor o con carencia de él, según lo que amamos o creemos amar, según lo que buscamos y creemos necesitar, aún cuando eso que buscamos no siempre lo sepamos traducir y precisamente buscar adecuadamente, es decir, esa realidad se puede llegar a convertir en algo inconsciente, e incluso contrario a lo que realmente queremos, necesitamos y buscamos realmente…

Me resulta impactante constatar en esta historia real y experiencia vivida, la fragilidad, la necesidad y hasta la obsesión, que llega a ser si, absurda, en la que puede colocar el dolor y el sufrimiento al corazón humano… pues nos resulta imprescindible el que se nos enseñe a reconocer desde muy, muy temprana edad, nuestra valía, nuestra capacidad y valía personal; esa enseñanza amorosa por parte de quien más nos conocen y nos aman, nuestra familia, nuestros padres sobre todo, para alcanzar a reconocernos a nosotros mismos dignos y capaces de bien y de bondad. Si esto no se da, llegando a situaciones tan fuertemente contrastantes y de riesgo, como es el caso, ciertamente puede mostrarnos que no ha sido un buen logro de quienes la vieron crecer, la conocieron y debieron afirmar sobre todo desde pequeña, aún cuando lo hayan intentado sí, incondicionalmente, como es el caso de Cielo y sus padres.

Con frecuencia ocurre, es posible ver que, ante una realidad difícil, dolorosa, los últimos en enterarse de ello son los inmiscuidos en el tema… tal vez porque la “negación” de una realidad difícil qué enfrentar, nos cuesta trabajo a todos reconocerla…. pues no sabemos a ciencia cierta cómo afrontarla y optamos por “no verla”…

Ciertamente no toda la responsabilidad de la situación recae en los padres, nuestra libertad es personal, sin embargo la huella e impronta que ofrece nuestra educación y atención desde pequeños, desde los primeros años, es profundamente significativa y esencial, sobre todo en cuanto a afecto y estima personal se refiere.

En cuanto a Alejo más le hubiese valido irse muy lejos… lejos al menos de la vida de Cielo… Pobre hombre, lejos también estuvo de balbucear si quiera el lenguaje maravilloso del amor y la auténtica entrega…

Siempre se le vio una figura triste, empeñada en si mismo, narcisista y perdedor…. Realmente hizo mucho daño a la vida de Cielo, una influencia astuta, experimentada , profundamente triste y contraria a la ternura que anhelaba el corazón de su ingenua y obstinada amante, quien no sabía, ciertamente amarse…

Me atrevo a pensar y expresar que, si bien Cielo no murió, como ella misma se cuestiona, fue también por el cariño, por el amor que sus padres le tuvieron, aún cuando su manifestación pudiera no ser o no mostrar ser la más adecuada e incluso si condicionada por ellos mismos hacia su hija, sin embargo sólo el AMOR hace milagros, como un milagro fue el que Cielo sobreviviera y continuara en la lucha de cada día.

SOLO EL AMOR Y EL BIEN VENCEN!!!! 
Y lo que se hace por amor es CAMINO BIEN ANDADO, aún cuando nos parezca, o incluso llegue a ser en su momento, camino equivocado…

Sin duda esta historia, si algo nos muestra, es la importancia crucial de amarnos a nosotros mismos, amarnos!!… y al parecer, saber amarnos no es nada fácil….

Parece ser que el final de la frase: «como a ti mismo» del mandato de Jesús: «Amarás a Dios sobre todas las cosas, y a tu prójimo como a ti mismo», la hemos querido aplicar según el orden en el que aparece en la frase completa: al final, para colocarnos “al final” de cuanto es digno de amar y ser amado; cuando, a mi parecer, nuestro Hermano, Maestro y Padre la coloca al final, precisamente para dar sentido a la frase completa, tan amorosa, buena y sabia del Maestro… pues…

¿Quién podrá amar, si no se ama?… ¿Quién podrá dar, si no sabe que tiene? Quién puede ser, si no sabe que existe?... y aún más: ¿Quien puede amar, si no se sabe amado?….