Unas cuantas palabras sobre el lenguaje inclusivo con “e”

Por María Emilia Alegre

No me creo la RAE ni nada por el estilo (menos mal), pero se puede decir que soy lingüista y apasionada por el lenguaje. La forma en la que ha evolucionado me genera mucha curiosidad y ganas de querer investigar al respecto. Y eso estoy empezando a hacer.

Con estas palabras no busco convencer a nadie de que use la famosa e inclusiva ni pretendo buscar argumentos a favor o en contra. Mi objetivo — por ahora — es meramente analizar este fenómeno que está apareciendo cada vez con más fuerza en nuestro lenguaje. Por eso, hace unos días armé una pequeña encuesta para empezar a entender más al respecto y conocer las opiniones de la gente.


Pero antes… ¿Qué está pasando con el español?

Hace unos 15 o 20 años, apareció por primera vez lo que yo pensaba que era un error de tipeo — o más bien, una locura del Centro de Estudiantes de mi facultad. Bienvenid@s es solo uno de los ejemplos. Están tod@s invitad@s. ¡Qué carajos es eso! Mi primera reacción fue el rechazo. Más adelante y, casi sin percibirlo, empecé a leer publicaciones en algunas redes sociales con palabras como todxs. ¡Alguien que me explique qué es esa x!, pensaba.

Con toda la movida feminista de los últimos años, y como esas dos formas eran impronunciables, se sumó la tan polémica e inclusiva. Todes. Amigues. Compañeres. Y recién ahí, ahora, después de todos estos años de leer expresiones desconocidas para mí — que me generaban cierto enojo, debo confesar — , entendí que no se trataba de ningún error o un capricho de un grupo de estudiantes. Acá estaba pasando algo mucho más grande de lo que yo quizás podía entender: el lenguaje como lo conocemos ya no estaba alcanzando.


¿Qué es el género en el lenguaje?

¿Viste que en el cole nos enseñaron que los sustantivos que usamos tienen género y número? El género de amigo es masculino y su número es singular, mientras que amigas es femenino plural. Ahora bien, si en ese grupo de amigas también hay hombres, en la lengua española se usa amigos porque el masculino es el género no marcado. ¿En criollo? El masculino incluye hombres y mujeres, mientras que el femenino abarca solo a mujeres. Entonces, si estamos hablando de un grupo de 10 hombres, se dice amigos. Si el grupo tiene 5 hombres y 5 mujeres, decimos amigos. Si hay solo 1 hombre y 9 mujeres, amigos.


¿Con qué se come esto del lenguaje inclusivo?

Todo lo que leíste arriba quizás para vos es la única realidad que existe. Femenino es igual a mujer y masculino es igual a hombre. Suena simple. Pero tu realidad no es la misma realidad del otro. Y ese es uno de los motivos que generó el comienzo del lenguaje inclusivo.

Si el lenguaje inclusivo fuese un cassette, para mí tendría un lado A y un lado B:

El lado A

Hoy cada vez más personas están de acuerdo con esto de que no solo existe femenino/masculino ni hombre/mujer. Hay personas que no se identifican en ese espectro binario. Existen minorías que no se sienten incluidas. Hay grises que no están contemplados por nuestro lenguaje. Yo no fui consciente de esto hasta que no leí un todes por ahí y me generó curiosidad. Claro, yo nací mujer y me siento mujer. Pero eso no significa que a todas las mujeres les pase lo mismo. Boom. Mi mente logró abrirse un poquito más para aceptar que existen otras realidades y que algunos hablantes están necesitando mostrarlas.

El lado B

Los movimientos feministas han dejado de manifiesto que nuestro lenguaje refleja machismo — te recuerdo por las dudas que NO estoy tratando de convencerte de que así sea. Se han planteado interrogantes como “¿por qué el masculino tiene que ser el que abarque a todos los sexos?” o “¿por qué decimos todos y no todas cuando hablamos de ese grupo de 9 mujeres y 1 solo hombre?” “¿Por qué no buscamos una forma de no invisibilizar a nadie?”

El lenguaje de hace unos años parece no contemplar todas las realidades. Y digo el “de hace unos años” porque ya está empezando a cambiar. Este cassette ya se viene escuchando hace tiempo.


¿Y la gente qué piensa?

Volvamos a esta encuesta de la que te hablé más arriba. Participaron unas 3000 personas y, como no todas las preguntas eran obligatorias, hubo una mezcla de participaciones en cada una. Te recuerdo las preguntas y te cuento algunos de mis descubrimientos:

  1. ¿Qué edad tenés?

Más de la mitad de los encuestados tiene entre 21 y 30 años. En segundo lugar siguen los treintañeros y el tercer puesto se lo lleva el grupo de menores de 20 años. Hasta participó un 3,3% con más de 51.

2. ¿A qué te dedicás?

Me pareció una pregunta interesante para entender mejor el contexto de cada persona entrevistada. Dentro de los que fueron precisos, encontramos una mayoría de estudiantes, traductores y docentes.

3. ¿Alguien que conozcas usa la “e” inclusiva?

Esta estuvo muy reñida.

4. ¿Qué sentís cuando escuchás palabras como “todes”, “chiques” o cualquier otra con lenguaje inclusivo?

Se destaca el rechazo a esta nueva forma de hablar, eso está claro. Ahora bien, se podría decir que, si unimos la cantidad de gente de las otras tres sensaciones, el resultado está bastante parecido al rechazo general. ¿Te hago el cálculo? A 1817 personas le molesta pero a 1143, no.

Lo que me queda pendiente después de leer estos resultados es investigar un poco más a los grupos de personas que se trabajan con el lenguaje: ¿por qué dentro de mi encuesta hubo tantos traductores que se mostraron en contra de este lenguaje? Tarea para la casa.

5. ¿Vos usarías la “e” inclusiva alguna vez?

Acá respondieron todos y la gran mayoría coincide en que no usaría esta e. Solo un 13,5% muestra seguridad en usarla y todavía parece que hay un 10,6% con indecisión.

5b. ¿Por qué?

Esta fue una pregunta difícil de relevar: de las 2753 respuestas que hubo, solo 236 respuestas aportaron una justificación. El resto solo ingresó “otro” como respuesta, así que evité esa sección en este gráfico para que los resultados realmente tengan valor. La mayoría de las justificaciones tuvieron su tinte negativo: es incorrecto, innecesario o estúpido — este último ganó por goleada.

6. ¿Por qué creés que se empezó a usar este tipo de lenguaje?

Acá pasó algo muy similar porque, de las 2689 respuestas, 2436 no aportaron una respuesta concreta y solo pusieron “otro” — nota mental: hacer mejores encuestas. En fin, veamos las respuestas.

Estas eran respuestas abiertas, así que me queda pendiente retomar esta pregunta quizás ofreciendo las opciones yo para evitar tantos otros. Realmente quiero saber qué piensan todos los que participaron.

7. Elegí la frase que mejor describa tu postura:

Para cerrar mi encuesta, di 7 posturas predeterminadas como para intentar resumir el tema.

Sobresale el rechazo una vez más: 1719 personas coincidieron en que la e es innecesaria y un insulto al español. De vuelta, si sumamos todas las posturas que no están en contra, sin contar los que respondieron “otro” o los indecisos, no están tan alejados del resultado de los que sienten rechazo.


¿Y yo qué opino?

Al principio te conté que no iba a intentar convencerte de nada. Pero bueno, esta sección quizás sea la menos objetiva de todas porque voy a dar un poco mi opinión — podés saltearla si querés, todo bien.

Yo pienso que el lenguaje debe evolucionar a la par de la sociedad. Y como es un fiel reflejo de ella, las palabras, modismos y realidades que se incorporen, deben representarla. Y ojo, no solamente se agregan nuevas palabras sino que también, las que ya existen, adquieren nuevos significados. En el siglo 17, avión significaba pájaro; y en el siglo 16, la palabra ordenador ya existía, a pesar de que no se habían inventado las computadoras, pero significaba quien ordena. Hace unos años, la adolescencia era hasta los 25 años y asesino era quien traicionaba a un amigo. Las palabras cambian todo el tiempo.

Si no me crees… ¿alguna vez te preguntaste qué significa realmente bizarro? Sí, se usa coloquialmente para hablar de algo raro, pero en español significa valiente. Sin embargo, mucha gente la usa para hacer referencia a su significado en inglés. ¿Será porque cada vez hay más influencia de ese idioma en el nuestro? Quizás. Pero… ¿ves? Las realidades del español no han parado de cambiar y el lenguaje, hasta ahora, las ha reflejado fielmente.

Ahora… esta e no se trata de un cambio de palabras. No es un modismo. No es una moda de adolescentes — estoy en mi sección de opinión, ahora sí. Esta disrupción que a muchos les molesta está planteando un cambio de percepción. En definitiva, eso también es lenguaje: una forma de percibir nuestra realidad. Y eso también está cambiando.

Debo confesar que a mí me cuesta usar esta famosa e. No me sale natural. Pero soy muy consciente de que hay falencias que intenta compensar en nuestro lenguaje. Me gusta el ruido que vino a hacer. Y eso no me parece nada mal.

Algo que me resulta muy importante traer a la mesa es que, por lo general, sentimos rechazo por aquello que desconocemos. Es el mecanismo de defensa que muchos compartimos y un poco por eso sentí la necesidad de hacer esta investigación. Para que conozcamos más. Para que cada vez más gente entienda qué está pasando con nuestro lenguaje. Porque con más información, podemos aceptar que lo use quien lo necesite o incluso incorporarlo nosotros mismos.

Ese rechazo muchas veces se disfraza de burla y eso es algo con lo que me gustaría cerrar. No se trata de cambiar cada letra o por una e. Esta e inclusiva se aplica solamente a personas, no a objetos. No se plantea empezar a decir le mese, le sille, le comide. Se busca no invisibilizar a las personas que se sienten fuera y por eso se habla de todes mis amigues — viste que dejé “mis”, ¿no? Ya hablaremos de esto la próxima.

Es cierto que aún no hay convenciones de uso y quizás tenga que ver con cómo empiezan este tipo de cambios en el lenguaje: primero hacen ruido, nos hacen ver otra realidad que sirve más para todos y luego las reglas se adaptan a ellos. ¿O por qué pensás que la RAE aceptó palabras como almóndiga — ew — o murciégalo? Muchas personas las usaron por mucho tiempo porque les resultó más fácil pronunciarlas y bueno, su inclusión en el lenguaje fue imposible de detener.

Yo siento que lo mismo va a suceder con la e inclusiva. Vamos a pelear mucho. Va a haber muchas burlas, mucho enojo. Pero con el pasar de los años, cada vez nos va a sonar más natural y su inclusión en el lenguaje va a ser inminente. Estamos cambiando la forma en la que nos percibimos y cómo vemos al otro. Estamos respetando cada vez más las nuevas identidades de género. ¿Si pienso que es una moda?

Claro que no. Porque nunca buscar respeto en la forma en que queremos llamarnos podría serlo.