Ratos de Escritor: Una Historia Corta

meditacion.

-Huele a mota! Hey! ¿Qué haces?

-He dijeron que con algo de thc en mi cuerpo sería más fácil meditar, pero lo único que hago es escuchar tu voz.

-Oh, perdón… y ¿por qué meditas?

Con toda la calma del mundo abrí los ojos solo para verla sentada frente de mí, con una blusa holgada, presumiblemente sin bra, a ella siempre le ha gustado estar libre cuando está en casa, unos shorts lindos, pero no hacen juego con la blusa.

Sus ojos brillan y con esa sonrisa burlona me dice mientras se levanta del suelo.

-anda dime, ¿por qué meditas?

- pues, estoy ansioso casi sufro de un ataque de pánico en la mañana y entre el trabajo y la maestría el tiempo para poder librarme de mi mismo es muy corto, por eso compre algo de maría y té verde. ¿Gustas?

- ¿té verde? Claro. ¿María? Solo si estás dispuesto a déjame meditar contigo.

Ella nunca ha sido buena meditando, solo se sienta y se queda medio dormida, en un letargo, pero lo intenta, siempre lo intenta hasta que se aburre y empieza a molestarme, aunque claro nuca ha sido una molestia.

Con toda la clase del mundo levanta mi taza de mi lado y toma un trago largo, calmado y reconfortante, puedo ver como la temperatura del té es la ideal para ella, termina con casi la mitad de mi taza, solo para voltear a mirarme con esos ojos grandes y llenos de energía.

-sin azúcar eh? ¿Enserio andas tan ansioso?

Me limite acentuar con la cabeza, un solo movimiento.

se sentó sobre mis piernas, tomo mis brazos para que la abrazara tomo la pequeña pipa de cuarzo le dio dos caladas y recargo su espalda en mi pecho.

El silencio en la habitación era tranquilizante, su respiración estando al mismo ritmo que la mía me calmo, ella tiene ese efecto en mí, me aleja de todo y me hace dejar de pensar. Pero justo cuando estaba a punto de lograr entrar en ese punto donde puedo liberar todo escuche de nuevo su voz, pero ahora más tenue, relajada, apacible.

-mmmm… oye, estas meditando ya? ¿No estoy muy pesada? Si se te están durmiendo las piernas me puedo quitar, no quería molestarte solo quería que me abrazaras.

Con mi metro setenta y ocho y una complexión robusta su pequeño peso de cincuenta y pico quilos eran nada para mí, pero sus palabras movieron algo muy profundo en mí.

-no te preocupes preciosa. No pesas casi nada. Y yo también necesitaba un abrazo.

Terminando esta oración, la abrasé firmemente y sentí como toda la ansiedad salía de mi cuerpo en forma de gruesas lagrimas que recorrían mis mejillas.

Y casi en un susurro, como si de un secreto se tratara, me dijo

– siempre voy a estar aquí para ti.

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pues asi es como termino la primera historia que subo aqui a medium, como siempre, espero que te guste y si lo hizo por favor ayudame con un ❤ para poder llegar a mas peronas.

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