Permiso para beber: Cuerpo a tierra

Ruido de sables en el Palacio de la Moncloa. Los ministros del Gobierno de Rajoy han decidido empezar a tirarse los trastos a la cabeza mientras los medios todavía les prestan atención. El primero en abrir la veda ha sido Cristóbal Montoro, que desde las páginas de El Mundo ha mandado a pastar a los gurús del PP y su magnífica idea de la “economía con alma”. “¡Pero qué tontería es esa!”, brama el artífice de la amnistía fiscal mientras reconoce que hay compañeros suyos “que se avergüenzan de ser del PP”. A ver si les dura la vergüenza hasta diciembre y la depositan en las urnas.

Montoro no se ha quedado ahí y ha apuntado con el dedo (¿nadie le ha enseñado de pequeño que eso no se hace?) al ministro de Exteriores. “Uno tiene que saber revisar sus ideas con el tiempo porque, si no, es rehén de su propia arrogancia intelectual”, ha dicho de Margallo sin temblarle la voz. “Yo presido el mundo. Él solo ha viajado a Andorra y Bruselas, ¿no?”, le contesta desde la recién estrenada web de El Español el encargado de la política gubernamental allende nuestras fronteras. Imagino que después, en el Consejo de Ministros, la seño vice Soraya Sáenz de Santamaría se habrá encargado de poner paz entre sus alumnos más rebeldes.

A quién también le han tirado los trastos, pero con otras intenciones, ha sido a Irene Lozano. Con su elegancia y su verborrea, el apuesto Pedro Sánchez ha conseguido sacarla a bailar. La hasta ahora diputada magenta en el Congreso de los Diputados hará el viaje que en su día hizo Rosa Díez, pero en sentido contrario, e irá en las listas del PSOE para el 20 de diciembre. Sus antiguos compañeros de partido no han querido desaprovechar la ocasión para despedirla y le han dedicado un vídeo y unas palabras. Todo un detalle por su parte.

De despedidas también se ha hablado esta semana en el PP vasco. Su delantera estrella, Arantza Quiroga, se ha lesionado al realizar un mal movimiento y ha tenido que decir adiós a la temporada. Las casualidades de la vida han querido que el elegido para sustituirla sea Alfonso Alonso. El ministro de Sanidad, bregado en el Consejo de Ministros, llega bajo recomendación de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, que confía en él para remontar la temporada y conseguir esos puntos que podrían asegurarle el Gobierno de nuevo al Partido Popular. O, al menos, para estar bien posicionados si hay que irse a la oposición.

Cojan sus vinos y brindemos. Por los que se van, por los que vienen y por los que vendrán. ¡Salud!

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