El hombre que aprendió a saltar de espaldas

Y lo que podemos aprender de ello a la hora de innovar

Miguel Urrecha
Sep 16 · 5 min read

Imaginad que un día os invitan a ver la final de 100m de los JJOO. Claro, muchos nervios porque ahí están los grandes figuras como Usain Bolt, Blake, Gatlin…y cuando dan el pistoletazo de salida uno de los corredores que nadie conoce de pronto sale corriendo a cuatro patas… ¡y va y gana! Imaginad las caras del público. Las reacciones. Los gritos de “¡Pero quién es ese tipo!!¡Pero eso vale??!WHAAAAT?” Pues eso es más o menos lo que ocurrió en 1968 con Dick Fosbury, el hombre que reinventó el salto de altura.

Dick Fosbury

Fosbury era un atleta bastante normalito que había intentado competir en distintas disciplinas hasta recalar en el salto de altura. A pesar de su altura (1.93m), las técnicas de salto que se aplicaban por entonces, con las que se atacaba el listón de frente en lugar de espaldas, y se hacía una tijera con las piernas, no le resultaban naturales. Eran técnicas que requerían una gran potencia de piernas y no tanto una gran altura.

Así, fue por pura necesidad por la que Dick empezó a probar cosas nuevas. En entrevistas posteriores, él declara que nunca pensó en reinventar el deporte, sino que simplemente había un listón que quería superar y probó todo lo que se le fue ocurriendo...¡porque no lo conseguía pasar! “He loved the problem, not the solution”, ya sabéis. Empezó con su nueva técnica ya en el instituto, os podéis imaginar lo que tuvo que aguantar: risas, burlas, escepticismos, entrenadores desesperados… incluso en los periódicos se le llegó a referenciar como “el saltador de altura más vago del mundo”. En 1963, cuando Fosbury ya estaba acostumbrado a saltar con su técnica, su entrenador le obligó a dejar de lado “esas tonterías” que iban a frenar su progresión y saltar a tijera. Dicho y hecho. Dick se convirtió automáticamente en el peor saltador del equipo…y así pues, tuvo que elegir entre aceptar que no podría llegar muy lejos — alto :) — o rebelarse y perseverar experimentando nuevas cosas que le pudieran hacer prosperar, aunque tuviera que pelear por el camino contra aquellos que no lo vieran claro.

Así que Fosbury siguió en sus trece, y el tiempo le dio la razón: cuando tenía 21 años, en 1968, ganó el campeonato nacional universitario de EE.UU., y consiguió después entrar en el equipo olímpico para los JJ.OO. de ese verano. Ya en los JJ.OO. Fosbury, elatletamediocrequesaltabamuyraro, batió el record de altura de EE.UU., batió el record olímpico (lo situó en 2.24m), ganó la medalla de oro… y cambió su deporte para siempre.

Aquí el vídeo con el salto que le llevó a la fama

En los años siguientes casi todos los saltadores adoptaron lo que hoy se conoce como el “estilo Fosbury”. En 1978 fue la última vez que el record mundial se batió con una de las técnicas anteriores, y desde entonces ha sido batido 11 veces saltando de espaldas.

¿Qué se puede aprender de esto?

  1. Me gusta pensar que Fosbury sabía lo que había. Le gustaba competir en una disciplina en la que había que saltar una barra que él no conseguía saltar, y que otros sí lo hacían. Que si seguía insistiendo en darse contra el mismo muro no iba a conseguir nada. En la vida, en el mundo del deporte y en el mundo de los negocios el reparto es desigual. Como dice Brad Pitt en Moneyball: It is an unfair game. ¿Cómo puedes batir a tu competencia si tiene más recursos que tú? ¿Si tiene el talento? ¿Si tiene el músculo? Pues claramente compitiendo de una forma distinta. Si piensas distinto puede que no funcione, pero al menos tienes la opción de encontrar un nicho, una estrategia o una veta por la que atacar. También puede que fracases, pero seguramente el viaje merezca la pena. Porque si no, estarás condenado a sufrir para siempre mirando desde la trinchera a la gente que juega en primera.
  2. Lo importante que son las colchonetas. Hasta los años 60 en el salto de altura solía haber simplemente un poco de arena, ya que las técnicas de tijera hacían que el atleta cayera (más o menos) de pie. Pero la inclusión de colchonetas para amortiguar sirvió de caldo de cultivo para probar cosas nuevas. Seguro que el que puso la colchoneta no pensaba en Fosbury, pero favoreció que florecieran nuevos experimentos. ¿Qué colchonetas son necesarias en una organización o en una industria? Desde el famoso Sandbox que tanto demadan las fintech hasta una cultura organizativa que favorezca o premie a los Fosbury de turno. Las colchonetas organizacionales son clave para que puedan surgir novedades en entornos maduros, donde todo el mundo hace lo mismo y se compite por rascar un centímetro al listón de cuota.
  3. Que el camino hasta el éxito es largo… pero en cuanto das con algo que funciona te lo copian rápido. Fosbury estuvo años modelando su técnica, peleando con entrenadores, comprobando que su sistema era legal... y con esto consiguió ganar el oro y reinventó el salto de altura. Acto seguido pasó a ser un héroe, y todo el mundo del atletismo empezó a adoptar su técnica: 4 años después, en los JJOO de Múnich de 1972, 28 de los 40 participantes utilizaron el Fosbury flop. Pero el propio Fosbury ni siquiera consiguió clasificarse. (Como decíamos antes, era un atleta normalito). El mercado es duro, y todo el mundo está viendo siempre qué es lo que funciona y qué hace la competencia para copiarlo lo más rápido posible. La pregunta que nos queda es el saber si Dick podría haber “rentabilizado” más su invento, haberse protegido de alguna manera. Desde crear una academia de innovación deportiva, cobrar royalties por usar su técnica o ser la imagen de ropa para “misfits”. Seguramente sí, pero viendo las entrevistas (bendito Youtube :) )da la sensación de que tampoco le interesaba mucho eso.

Fosbury no llegó ni a clasificarse de nuevo a ningunos JJ.OO., pero hoy en día todas las escuelas de atletismo enseñan su estilo… en fin, ¿a cuánta gente habéis visto saltar de frente?

Miguel Urrecha

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Disfrutando la #innovación de modelos de negocio @IGENERIS. Antes, PhD en Mecánica Computacional. #startups, #intraemprendimiento, #innovation, #strategy

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