¿Por qué escribís?

Sí, me abrí un nuevo blog, uno para escribir cosas un poco más profundas, para demostrar que mi cabeza va más allá de la típica queja social repleta de insights, de cosas que le pasan a todos. Digámosle diario íntimo público. Digámosle “tengo cosas que decir”. Digámosle blog. Digámosle como se nos antoje, hoy no hay etiquetas.

Quería que la primera página de este blog, la introducción, sea la respuesta a una pregunta que me hacen bastante seguido “¿por qué escribís?”.

Muchas personas me dijeron que era al pedo escribir, porque ya nadie lee más de dos renglones, y que por eso twitter es tan exitoso. Muchas personas me dijeron que a nadie le importaba lo que yo opinaba. Muchas personas dicen muchas boludeses. Porque lo que muchas personas digan, no necesariamente es regla. Así que me gustaría contarles un poco por qué escribo.

En primer lugar, escribir es la mejor y más linda forma de catarsisismo que conozco, y creo voy a conocer. Podés pegarle a una almohada, gritar, putear al aire, putear a las personas en vivo, putear a las personas por teléfono. Pero nada hace una catarsis tan exitosa como escribir lo que pensás, lo que sentís en ese momento donde necesitás una descarga.

¿Por qué? ¿En qué cambia escribirlo? Bueno, yo creo que los humanos somos todos seres pelotudos. Sí, todos. No me excluyo para nada de esta declaración. Y creo que somos pelotudos porque tropezamos cientos de veces con la misma piedra. Y nos la damos, y preguntamos POR QUÉ SOY TAN IMBÉCIL. Y la respuesta, en mi humilde opinión, es que nos olvidamos por todo lo que pasamos. Todas esas jornadas de puteadas, todos esos llamados llorisqueando, todos esos gritos ahogados en una almohada. O tal vez sí nos acordamos de ellos, pero lo minimizamos, siempre, porque cuando de cometer los mismos errores se trata, somos los seres más minimalistas del mundo. En cambio, cuando lo escribimos, cuando todo queda plasmado en un papel, un word, una servilleta, un pizarrón, o el elemento que decidamos, ahí podemos releerlo. Podemos repasar paso a paso todo lo mal que la pasamos, todo lo que lloramos, todo lo que puteamos, todo lo que sentimos en ese instante. Y no digo que no nos volvemos a equivocar, no. Porque somos pelotudos, ya les dije. Pero les aseguro que después de recurrir al catarsisismo escrito, lo pensamos cinco o seis veces. Cada quien elije su forma. Yo elegí la mía y no la cambio.

Además, escribo porque la escritura es la asesina de la ignorancia. Sí, podés escribir siendo ignorante, pero con el tiempo te vas formando. Escribir es plasmar todo lo que estudiaste en tu vida, todo lo que viviste en tu vida. El mundo se está viniendo abajo. Muchos dicen que es porque falta amor, yo digo que es porque sobra ignorancia. Porque le creemos al primer forro que nos habla más o menos amablemente (cosa que también hacemos en el amor, pero eso lo dejamos para otro día). Porque no sabemos fundamentar, no sabemos defendernos. Porque somos conformistas, y el conformismo debería considerarse una enfermedad peligrosísima. El mundo necesita más gente que lea, el mundo necesita más gente que escriba. Y no digo que yo voy a salvar al mundo porque me guste leer y escribir. No, ni en pedo. Pero una sumatoria de gente que lea y escriba va a hacerle una buena contra a la ignorancia, y así el mundo va a dar unos pasitos más adelante.

Por último, escribo porque mi creatividad vuela. Porque si no me gusta la situación que estoy viviendo, puedo crear una nueva. Porque armo mundos en un papel. Porque idealizar nunca es bueno, pero soñar no está prohibido. Porque creo personajes, héroes y villanos. Porque hago que esos personajes tengan aventuras que en algún momento de mi vida espero tener yo, y voy a esforzarme por lograrlas. Porque escribo sobre aventuras que jamás me gustaría vivir.

Escribo. Escribo porque esos mundos que creo son míos y sólo míos, excepto que los comparta. Compartir algo escrito por mi lo considero como un permiso para que la gente entre a mi mundo. La escritura para mi es esa puerta entre el yo y el nosotros.

Escribo porque soy feliz plasmando en algunas líneas o cientos de páginas lo que se me ocurre en el bondi, en el baño, en el laburo y en mi vida en general.

Escribo porque soy feliz. Soy feliz porque escribo.

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