Mi experiencia en Olavarría

Indio Solari cantando en el escenario

Después de cuatro días puedo sentarme a escribir con lujo de detalles lo sucedido el sábado 11 de marzo en Olavarría. Hoy sí que me siento con ganas de contar como es que fue mi experiencia, porque no todo es como lo cuentan los medios de comunicación. Cada persona que asistió al show del Indio lo vivió de una manera distinta. Cada persona lo vivió a su manera.

El ritual de “La misa ricotera” comenzó en la esquina de las Avenidas Triunvirato y Olazabal. La combi que habíamos alquilado para diecinueve personas nos esperaba allí para partir hacia Olavarría a las 05:00 AM. Cada uno estaba con su remera de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota o del Indio Solari. Teníamos heladeritas llenas de hielo, Coca Cola, Fernet y cerveza. También llevábamos hamburguesas para comer todos juntos cuando llegáramos a destino. Previo al recital, obvio. Todo estaba preparado y a la mente se nos venía la frase “Abróchense los cinturones, mis queridos”. En la combi sonaban los CD de Los Redonditos de Ricota y toda la discografía de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Durante las doce horas de viaje (de un viaje que debería de durar sólo cinco horas) nunca dejó de sonar la música. DOCE horas de viaje para ir a ver al Indio, el músico argentino más convocante de la historia. Al mediodía comenzó a llover y en ese momento pensamos que el predio iba a estar embarrado y que, probablemente, se iba a repetir lo que pasó en Gualeguaychú 2014: ÍBAMOS A VOLVER LLENOS DE BARRO PERO FELICES AL FIN.

Llegamos a destino a las 17:00 PM con mucha hambre por cierto. Hicimos los patys en la calle, como todas las personas que estaban allí para ir al recital. Tomamos Fernet y arrancamos a caminar porque sabíamos que teníamos como veinte cuadras para llegar al predio La Colmena. A penas arrancamos todos nos memorizamos las calles en donde habíamos dejado la combi, cosa de que si alguno se perdía por lo menos sabía la dirección en donde nos juntábamos después del recital. Chiclana y Cortés, ¿Cómo olvidarlo? En esa misma cuadra conocimos a una vecina que nos brindó su baño y hasta nos invitó a comer. También habíamos puesto un punto de encuentro dentro del predio: La última torre de sonido a la izquierda. El celular no lo habíamos llevado porque queríamos poder disfrutar del show sin estar pendiente de perderlo. Además, no había señal así que no valía la pena. Documento, plata, entrada era todo lo que teníamos que llevar. Estábamos listos para presenciar el pogo más grande de mundo.

Ingreso al show del Indio Solari

La Avenida Avellaneda era pura fiesta. Llena de autos, banderas con frases de las canciones de Los Redondos y del Indio Solari. “Vivir solo cuesta vida”, “Pensando en vos siempre”, “Nadie es capaz de matarte en mi alma”, “Como no sentirme así”, son algunas de las típicas frases que aparecen en las banderas. Las casas de Olavarría estaban con sus puertas abiertas para ver como toda la caravana ricotera caminaba en manada para entrar a ver a su ídolo. Miles de personas filmando el mar de gente mientras todos cantábamos las canciones que sonaban. Todo parecía demostrar de que se acercaba una gran noche. Hasta el cielo se había despejado. Sólo hacía un poco de frío, pero nada que una campera no lo arregle.

Esas quince o veinte cuadras que caminamos se hicieron un poco largas por la cantidad de gente. Siempre unidos y cuidándonos entre nosotros, como ya nos había advertido el Indio, llegamos al predio. Un poco de barro cubría nuestras zapatillas. Los controles fueron nulos, como siempre. La entrada quedó intacta y sin cortar, como siempre. Quedó impecable para que pueda ser colgada en el corcho y que forme parte de la colección de entradas que a uno tanto le gusta tener. Todos sabemos que ahí entramos todos: El que puede pagar $800 la entrada, el que compró la entrada trucha mucho más barata y el que fue con lo que tenía por el simple hecho de que no tenía un mango pero no quería perderse el recital. Ahí está todo legal, nadie te juzga por si tenes o no la entrada. Las puertas están abiertas para todos, acá no se discrimina a nadie. ESO SIEMPRE FUE ASÍ Y TODOS LO SABEN. Por ese motivo es indignante como se horrorizan al ver el noticiero.

Hasta el momento todo era hermoso, nada podía salir mal. Nos ubicamos con mis amigos en la torre 9, pero veíamos que había espacio, MUCHO ESPACIO, y decidimos ir hasta la torre 6, donde se veía un poco mejor. La realidad es que durante las tres horas del recital estuvimos muy cómodos, y ese fue un dato que nos llamó la atención. Sabíamos que había como 300 mil personas en el predio, pero así y todo había espacio. El problema, como siempre, es adelante de todo. Ir adelante implica estar apretado, presenciar un pogo más fuerte y, quizás, perderte de tus amigos.

Escenario del predio La Colmena — Olavarría

Comienza a las 22:00 el show. “Damas y Caballeros, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado”, dice la introducción al primer tema que va a sonar a través de las tremendas torres de sonido traídas de Estados Unidos. Barba azul vs el amor letal es el primer tema del recital. Todos pensábamos que iba a sonar Vencedores vencidos, así lo decía la lista de temas que se había filtrado. Todos saltando y cantando “Esta vez por fin la prisión te va a gustar!”. Luego del cuarto tema el Indio decide parar el show. Pide por favor que defensa civil venga a levantar a las personas que estaban desmayadas. Piden una y otra vez ayuda. Repite una y otra vez que de esa manera el no puede seguir el show. Pide también que la gente se corra para atrás, que hagan espacio, que no se empujen, que no se peleen. “Hay un par de borrachines haciendo lío”, eso decía el ex líder de Los Redonditos de Ricorta. Se paralizó todo por veinte minutos. Los que no llegábamos a ver tanto no entendíamos la gravedad del asunto. Hacía frío, queríamos saltar, cantar, pero nada de eso sucedía. “Vamos a tocar un poco más abajo a ver si se tranquilizan”, dijo Solari e inmediatamente cambió su lista de temas, e inmediatamente le cambió la voz. “Etiqueta Negra”, “Flight 956”, “To beef or not to beef”, “Había una vez”, fueron algunos de los temas con los que continuó el show. De ahí en más el recital fue otro, cambió la energía y eso se notó. Entre tema y tema había minutos en donde todo quedaba paralizado. El Indio trataba de que se normalizara todo, nosotros esperábamos que suene algún tema de Los Redondos. Queríamos saltar. Tras todo lo que había pasado durante el recital, todos sabíamos o sentíamos que el Indio ya no iba a volver a tocar. Sentimos que este era el último recital. Que lo que estaba sucediendo era la gota que rebalsó el vaso de agua para que finalmente Solari se baje del escenario para siempre. Para colmo, la tradición de que cierre con Jijiji se rompió. El recital terminó con Mi perro dinamita. En ese momento volvió el sentimiento de que estaba pasando algo raro y que, probablemente, sea el último recital. El Indio había cerrado con el tema que menos le gusta. Fue una mezcla de emociones.

Momento del pogo cuando sonaba Jijiji

Durante todo el show hubo intervalos entre tema y tema. Ya se había perdido un poco la magia. Al Indio se lo notaba triste, su voz lo transmitía todo. Los músicos lo mismo. El público estaba caído. Estábamos todos tristes, muy tristes por la cantidad de horas que habíamos viajado. Termina el recital alrededor de la 01:00 PM. Salimos como ganado, eso es verdad. Todos salimos por la misma puerta (que era por la que habíamos entrado). Si había otras puertas la verdad no se las veía. No estaban señalizadas. Según dicen todos, estaban cerradas. Salimos caminando todos juntos, pero la realidad es que ya sabíamos que iba a ser así: Entramos todos a diferentes horas pero salimos todos a la misma. Estimábamos que éramos 300 mil personas y lo más lógico es que la salida sea un caos. El problema fue que había una sola salida. Una locura. Muchas personas comenzaron a desmayarse por la aglomeración de personas. Muchos empujones, pensábamos que no llegaríamos más a la combi.

Nos enteramos de que había personas fallecidas cuando llegamos a la combi. Nos asustamos cuando nos dijeron que eran como nueve o diez, entre ellos dos menores de edad. En ese momento desesperamos porque no teníamos señal en el celular y teníamos que avisar a nuestros padres de que estábamos bien. Una vecina, la misma que nos había prestado el baño y nos ofreció comida, nos prestó el teléfono de la casa para llamar y avisar. Apenas engancho Wifi entro a Infobae y también leo que había como nueve muertos. El viaje de vuelta fue horrible. El clima frío de la noche endureció el cuerpo y se mezcló con la inmensa tristeza de todo lo que había sucedido en el show tan esperado.

Una vez más los medios de comunicación desinforman. Y miren que me estoy poniendo en contra de los mismos siendo periodista. Ningún medio fue a cubrir el recital más importante, pero todos quisieron dar la primicia de los muertos y le pifiaron. El único medio allí en Olavarría era Telefé. ¿Cómo pueden tener el tupé de opinar e “informar” sobre un evento en donde no mandaron ni a un cronista a cubrir?

¿Hubo muertos? Lamentablemente Si. ¿Hubo heridos? Si. ¿Hubo mala organización? Si, la verdad que sí. Podrían haber organizado la entrada y sobre todo abrir las puertas de la salida. También podrían haber puesto personas de cascos con cruz roja más eficientes y que reaccionen un poco más rápido. (Cuando entramos, antes de que comience el show un chico se desmaya al lado mío y como no venían los de la cruz roja lo tuvimos que llevar). 
Ahora, ¿Ustedes saben por qué ahora todo el mundo habla sobre el recital del Indio y se indignan de tantas cosas como por ejemplo: Las personas que entraron sin entrada, la venta de alcohol en las calles, las personas desaparecidas después del recital y la gente varada porque el micro los dejó colgado? PORQUE HUBO DOS MUERTOS (QUERÍAN QUE HAYA MÁS, PORQUE DE ESA MANERA SERÍA MAS GRAVE) y porque vivimos en un momento político muy importante. Durante el recital el Indio hizo política, como siempre. De todos modos mi intención no es entrar en discusión sobre este tema. Que paguen los que tengan que pagar, que investiguen, que hagan lo que tengan que hacer pero quiero dejar en claro que en todo momento el Indio paró el recital, habló, trató de calmar la situación y el mismo fue el primero en pedir ayuda por las personas descompensadas delante sus ojos.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.