Un cuarto de siglo comunicando
buenas noticias


De puertas para adentro, en nuestra sede ubicada en una casa de conservación del barrio Palermo, en Bogotá, de estilo inglés construida en 1950, no parecemos una agencia: nuestros trabajos y trofeos no llenan las paredes, hay un silencio conventual, nadie alza la voz, nadie presume de excéntrico y nadie trasnocha, al menos aquí. La verdadera turbulencia, la descarga eléctrica, ocurre al interior de cada diseñador, en ese espacio de menos de un metro entre sus ojos y su monitor.

Bajo este techo, un equipo de 14 personas lleva a cabo campañas y trabajos de comunicación visual como creación y manejo de marcas, brochures, revistas, material promocional, contenidos para páginas web y presentaciones multimedia para clientes como Davivienda, Ecopetrol, Hocol, Corona y el Club Los Lagartos.

José F. Machado, fundador y socio principal

Es arquitecto de la Universidad de los Andes (Bogotá). Después de dedicarse con pasión –como todo lo que emprende– a la investigación en la arquitectura, la fotografía editorial, el diseño gráfico, la escalada en alta montaña, la dirigencia deportiva y la autoría de libros, nunca pensó que pasaría los siguientes 25 años haciendo lo mismo: comunicación visual corporativa. De la arquitectura le quedaron los conceptos de empresa y de estructura, que sostiene y organiza todas las cosas; de la fotografía, el sentido de la luz y el ojo afinado y sensible; de la escalada, el sentido del riesgo calculado y cierta informalidad; de la dirigencia deportiva, el trabajo en equipo y el liderazgo; de los libros, el poder de la palabra; y de todos, el valor de la comunicación efectiva.

Tras dos fugaces experiencias de docencia en las facultades de arquitectura de la Universidad Nacional y Los Andes, Machado ha dedicado estos años a su propio taller de formación de diseñadores y comunicadores visuales en la agencia, que se maneja a la manera de un estudio abierto en el que se comparten conocimientos y experiencias. Allí, quien comienza un trabajo, lo debe terminar; hay poca compartimentación de las responsabilidades y cada creativo tiene contacto directo con el cliente; así conoce todo el proceso, desde la identificación de necesidades y la generación de la estrategia de comunicación, hasta la entrega de las piezas impresas o digitales.

Cómo entendemos la comunicación visual

En Machado y Molina pensamos que la comunicación visual tiene conceptos de publicidad, de mercadeo, de diseño, de arte, de comunicación social, de psicología, de sociología, de técnica, de humor, de cultura. Cada producto requiere una dosis particular de cada uno de estos ingredientes, además de sensibilidad, para ser acertado y efectivo.

La comunicación visual es para nosotros una síntesis apretada de ideas, conceptos, condiciones y detalles particulares, que el diseñador debe tener presentes en la cabeza; sólo llega a la pantalla o al papel la mínima parte, mientras el resto es indispensable como soporte. Cuando la responsabilidad se comparte mucho, se disuelve. Cuando el diseño pasa por muchas manos, pierde su carácter, su sabor. Cuando el cliente pasa por muchos diseñadores, se confunde, desconfía y pierde el interés.

En Machado y Molina sabemos que el primer paso depende del último, y a su vez el último depende del primero. Por eso consideramos que un encargo de comunicación visual debe comenzar bien y desarrollarse bien durante todo el tiempo para que llegue a las manos de sus destinatarios con calidad y nitidez, valiosos atributos que, si se guardan para el final del proceso, sería imposible agregarlos.

Una excelente escuela

En el medio académico y profesional de Colombia se nos reconoce como una excelente escuela, porque ejercemos una influencia favorable en quienes pasan por la agencia a través del trabajo comprometido, el respeto, el ejercicio del buen criterio y la alta exigencia de calidad. Algunos de los diseñadores que han aportado su talento para nosotros hoy se destacan en diferentes países, mientras otros han hecho empresa en Colombia y mantienen sus vínculos con nosotros como proveedores.

Por: José Fernando Machado.