Se miraron de lejos. Así como se ve el mar por primera vez. Los ojos verdes de él se clavaron en los ojos miel de ella. Ella sonrió. El le regresó la sonrisa. Pareciera como si toda la gente de alrededor hubiera cesado de existir. Como si el tiempo parara, y lo que era antes ya no era. El corazón de él superó los ciento veinte latidos por minuto. El corazón de ella golpeaba histericamente sus costillas saltando de adrenalina.

Ambos pensaron en acercarse, platicar, y decirse lo mucho que se habían extrañado el uno al otro. Ella le quería decir que nunca fue su intención lastimarlo. El le quería recordar lo mucho que la había querido… lo mucho que aún la quería.

Pero la duda, el orgullo y el miedo fue más grande.

El tiempo se agotó. Las palabras se perdieron en el limbo del pensamiento. Y lo que pudo haber sido dejo de ser.

Alguien llamó su nombre. Y volteó súbitamente a ver de donde venía la voz. Volteó una vez mas y cruzaron por última vez una mirada que expresaba todo lo que por años se habían callado.

Y eso fue todo.

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