Volvió el Rey.

Mientras escribo estas líneas, estoy viendo el partido inaugural de la Liga Mexicana de Beisbol, deporte que, como buen yucateco, sigo desde la infancia y es mi favorito, al mismo nivel que el futbol americano.

Y es que para un yucateco, el beisbol no es solamente ir a ver un deporte. Es toda un experiencia familiar, donde todos los estratos sociales se juntan para ver al equipo de nuestros amores. Especialmente, la gastronomía que se expende en el estadio, única y deliciosa.

“Piedras de la güera”, kibis, pizzas, tortas de Manolo, marquesitas, mango con chile, jícamas, chicharrones, palomitas, pepitas, cacahuates, algodones de azúcar, “mambitos”, churros… todo acompañado de una cerveza bien fría que se calienta rápido o un refresco que de fresco sólo tiene 10 minutos.

Eso, además del ambiente del estadio, hacen que ir al Kukulcán sea único. El ambiente no se compara con otros parques del país. Ni el de Sultanes, ni el de Puebla, ni el de los Diablos.

Bienvenido de nuevo, beisbol. Te extrañamos.