S — I | Aunque yo no lo sepa

A
A
Jul 24, 2017 · 3 min read

Amenazas con regresar en un par de meses y esta ciudad es tan pequeña que nos volveremos a encontrar, pero por ahora solo tengo la carta que dejaste y nunca leí.

Nos hemos alejado tantas veces, pero siempre encontrábamos el camino de regreso. Nos hemos dicho adiós, pero nunca nos habíamos despedido. Creo que teníamos la esperanza de que no llegara ese día, que no tendríamos que desearnos buena suerte.

Fuiste tú la de la idea, aquella madrugada en el malecón. Ya había pasado un año y estabas saliendo con alguien más, para nuestra mala o buena suerte nos encontramos en el mismo bar donde todo empezó. Es gracioso, ahora que lo pienso, cómo nos saludamos y tuvimos el descaro de mentirnos, pusimos nuestra mejor sonrisa y fingimos estar mejor que nunca. Prometimos que no nos odiaríamos, no nos heriríamos más, solo nos desearíamos buena suerte y eso sería todo; tú desaparecerías de mi vida y yo igual.

No pensé que sería tan fácil.

Mientras escribo esto, vienen a mí los recuerdos: ambos sentados al borde del barranco, hablando de nuestros miedos más profundos. Me confesaste que no querías enamorarte, que una vez estuviste muy cerca de caer y lo arruinaste todo para no salir herida, que valió la pena lastimar a la otra persona. Nuestra primera cita en el mismo bar de mierda donde hemos pasado los mejores y peores momentos de nuestros primeros años universitarios, fue ahí nuestro primer beso y te dije que me encantabas. Eras todo lo que buscaba, esa pieza que me faltaba. Esa niña hermosa que corría de madrugada por las avenidas con un cigarro en la boca, la que caminaba sin pisar las líneas de la vereda y la que cantaba a todo pulmón rompiendo el silencio de las calles vacías. Trepabas árboles, ibas, venías y me besabas. Yo me dedicaba a abrazarte, muy fuerte para nunca soltarte.

Te recuerdo sentada a mi lado, afuera de la casa que nos gustaba y llorando sin poder verme a los ojos. Yo, abrazándote con todas mis fuerzas y llorando también, pidiéndote perdón por no poder darte la estabilidad que me pedías. Me recordabas lo mucho que me querías y no me soltabas, yo te hacía daño y tú igual me querías. Fue muy rápido e intenso, quisiera decir que perdimos el control en algún punto, pero creo que nunca lo tuvimos.

Ahora podría atreverme a preguntarte si fue verdad que besaste a tu ex el día de mi cunpleaños mientras seguíamos juntos, pero una gran parte de mí ya no quiere saberlo. Prefiero vivir creyendo que fue así e hice bien en decirte que ya no te quería ni me gustabas como antes, que algo entre nosotros se había roto y me aburriste. Imagino que ya no lloras al recordar esa tarde, tal vez lo besaste o tal vez no, pero tampoco merecías todo el dolor que te causé.

Supongo que alejarnos fue lo mejor, éramos un desastre. Eras Bonnie y yo Clyde, la Nancy de mi Sid. Nadie entendía lo que pasaba entre nosotros, ni siquiera quienes estábamos dentro.

Siento que ya no te conozco o tal vez nunca lo hice, ahora solo tengo la imagen de lo que me cuentan por ahí. Dicen que ya no eres la misma, que solo te ven de noche y siempre vas acompañada, que tienes una frialdad única para recoger tu ropa e irte de una cama a otra. Ya no perteneces y no eres de nadie, ni siquiera de ti.

Seguimos sin despedirnos, aunque tú ya cerraste el capítulo y hasta el libro. Te deseo buena suerte y tengo el atrevimiento de pedirte que dejes de buscar a las personas, encuéntrate a ti.

S.

A
Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade