Laura Marling — Semper Femina

Una poderosa declaración de género y deseo

Laura Marling lleva ya muchos años haciendo de su voz y su guitarra los dos grandes recursos de sus discos. La sensiblería de una acústica y una voz aguda siempre encuentra hueco, pero Marling ha ido más allá en todos sus trabajos. Con historias universales, con una lírica agridulce e irónica, alejada de la emoción fácil y barata. Con una melancolía cargada de singularidad o un acercamiento al rock dejando más hueco a la rabia y muy poco al lamento.

En tiempos en los que cualquier territorio debe ser un campo de batalla para el empoderamiento femenino, Laura Marling ha hecho lo propio con lo que mejor sabe hacer. Su sexto disco, es una reflexión sobre las mujeres desde una perspectiva puramente femenina, que mira, juzga y venera a sus iguales.

Semper Femina, so am I

Las narradoras y los sujetos de las historias de Semper Femina (More Alarming Records, 2017) son mujeres con una poderosa declaración sobre género y deseo. No están los hombres apartados a modo de rabieta, simplemente no tienen hueco en ese “tú” o en ese “nosotros”. Porque la intimidad que recoge el álbum explora un amor mucho más profundo, no solo romántico o heterosexual.

Cargada de empatía y amor propio,así afronta Marling las historias de Semper Femina, para ser sincera y acercarse a todo lo que es y no es a un mismo tiempo. Amor, amistad, miedo, admiración, pero siempre con mujeres protagonistas.

El inicio del disco es inmejorable. ‘Shoothing’ y sus texturas infinitas, el arrepentimiento de la preciosa balada que es ‘The Valley’ y que recuerda a Nick Drake, y una ‘Wild Fire’ que, como su nombre apunta, es sensual y feroz. Pero aún hay más. Solemne en ‘Don’t Pass Me By’, con un tembloroso tamborileo que se convierte en el eje de todo el corte, para dejar paso a la ansiedad de ‘Always This Way’, después de ese encuentro en el que ponemos tantas expectativas. Así transcurre más de la mitad del disco, rico en arreglos, complejo en su concepto y en su forma.

Los siguientes minutos de luminosidad solo son un puente hacia un final brillante con ‘Nouel’. Marling pronuncia al fin ese Semper Femina, so am I, una frase rescatada del poema de la Eneida de Virgilio, como ha contado la propia artista, pero reformulada, matizada. Varium et mutabile semper fémina, vólatil y caprichosa siempre la mujer, dice Virgilio. Siempre mujer, sentencia Marling. Sí, somos variables, porque podemos ser lo que queramos, nos grita Marling a todas.

No hay en este álbum la intensidad que había en Once I Was an Eagle ni tampoco la electricidad de Short Movie, pero este nuevo trabajo es fuerte y tremendamente elegante. Cediendo espacio a unos arreglos orquestales y, por momentos, jazzísticos, que alejan a Laura Marling del folk más vasto y nos recuerdan a la brillantez de Joanna Newsom o Julia Holter.

8/10