El emprendedor como agente de cambio: la versión libertaria

Escribí hace un tiempo sobre el problema del sujeto histórico en el análisis sobre un posible “poscapitalismo” (o el problema del liderazgo en los movimientos sociales), desde la perspectiva de autonomistas como Michael Hardt. Del otro lado, los libertarios, sobre todo, ponen al emprendedor en el lugar del agente responsable del “cambio”.

“Cambio”, suena un poco vacío a esta altura del siglo XXI cuando lo escuchamos todos los días. De ser una bandera más bien de la izquierda, pasó a ser hipermarketinera con Obama, con la última campaña presidencial argentina, y prácticamente con cualquier discurso de coaching ya que vivimos en tiempos en los que se cree que con sólo querer cambiar nosotros, cambia el mundo.

Entonces, vamos al discurso sobre cómo los emprendedores “van a cambiar el mundo”. Ese traslado discursivo del cambio social desde el ámbito de la lucha social y política — para desde el Estado cambiar las cosas-, al de los negocios, es propio de las corrientes libertarias, de mucha influencia en Estados Unidos y en todo el mundo, ahora.

Foto de Tomas Hawk vía Flickr

No es un pitch para inversores, es que realmente para esas corrientes, los emprendedores tienen el rol de renovar el capitalismo, no superarlo. Podrán sonarles las novelas y doctrinas de Ayn Rand, pero es el famoso economista Joseph Schumpeter el que explicó cómo el emprendedor, a través de la innovación, va a darle al capitalismo el refresh que necesita para seguir vivito y coleando. Ahora, podríamos resumirlo en el “move fast and break things” de Mark Zuckerberg. El discurso libertario está muy metido en el discurso utópico del software y la computación.

Foto de Erik Fitzpatrick vía Flickr

Los cultores de Rand son los anti-Estado “mientras más chico mejor”, los anti-subsidio, los que consideran al emprendedor como el virtuoso de la sociedad. Hay algunos emprendedores capaces de construir sin ayuda del Estado, pero en la actualidad, aunque implique tener acceso a capital de riesgo, cierto contexto ayuda. Aunque pienso que más que contexto, es más bien un estado (con minúscula) mental y social. Según los libertarios, es en ese ámbito en el que se realiza el cambio -el económico, los negocios- ya que el Estado no tiene “cabida”, molesta en donde se mete. Como vemos en varios países, los gobiernos incentivan el emprendedorismo. O le dan lugar a un fenómeno que ya existe. El tema es que el emprendedor resuelve problemas, no transforma la sociedad.

En las corrientes que mencioné en el artículo del año pasado -inspirado en las discusiones de ese momento-, son los movimientos sociales los agentes de cambio social. Los que van con sus demandas y reclamos a cambiar algo a nivel estructural. El tema es que no llegan a organizarse, no pasan de ser movilizaciones alrededor de ciertos reclamos. Y de este lado, el emprendedor se organiza, desde lo económico-social, “construye destruyendo” como diría Schumpeter. Pero según su interés, su ideal, su proyecto. No hay un fin político o transformador.

Es interesante, porque de la misma manera que varios filósofos rechazan el uso de la categoría “posmoderno”, varios otros lo hacen con la de “poscapitalismo”. ¿Por qué? Y quizás porque implica hablar de una etapa superadora, mientras que los procesos de acumulación del capital siguen siendo similares, la desigualdad es cada vez mayor, entre otras cosas. Cambian algunas cosas, ¿“lucha de clases”? Ya nadie habla de eso, aunque, que no exista es diferente, quizás porque no estamos analizando o entendiendo bien cómo se da en este nuevo “capitalismo informacional” según Castells, o digital, inmaterial, según otros. Y porque se invisibiliza el conflicto. El conflicto se traslada a “los que no quieren cambiar”, no quieren modernizar la forma de hacer las cosas, etc. Hay una distancia marcada por la voluntad: el que no quiere cambiar. Las condiciones y posibilidades -reales- no se consideran.

Volviendo a los emprendedores, es un ámbito que conozco de cerca, hay gente espectacular, que hace cosas con un empuje increíble. Conozco muchos emprendedores que realmente inspiran, y que laburan hace más de 10–20 años en crear, con lo lindo que es eso, en dar trabajo, con lo poco glamoroso que es en realidad (porque otras veces sale mal), otros que se subieron a la ola, y otros que se comieron el verso. Pero hay un contexto que te lo permite o no, una realidad, en la cual otros van a tener que seguir haciendo la misma m..de siempre. Y sobre este emprendedor recae mucho peso.

Entonces, ¿Qué pensar sobre los emprendedores como agentes del cambio? Una pregunta para sumar a esta es “ok, ¿cuál cambio?”. Económico, productivo, ok. ¿Y social? Es probable que cierta movilidad generen, además de la actividad económica que sin duda producen. Sobre el factor “revolucionario”, es a nivel conceptual quizás, o cultural. En otros casos hay que ver si no se trabaja de manera funcional para una industria oxidada que estaba esperando que esos emprendedores lleguen.