la movida de jugar a “juegos de chicas”

desde que empecé a jugar a videojuegos, los tipos™ me han mirado por encima del hombro por jugar a videojuegos. no por jugar a videojuegos en sí (que también, pero esa es otra historia), sino en particular por jugar a juegos ‘para chicas’. se ve que dentro de que te gusten los videojuegos solamente te pueden gustar juegos oscuros con historia enrevesada y niveles imposibles de pasar. y me gustan una buena cantidad de juegos de este estilo, no os confundáis, pero ¿qué tiene de malo que le haya echado 600 horas a animal crossing? ¿qué pasa si todos los días entro a jugar media hora a nintendogs? ¿le da eso el derecho de mirarme con superioridad a alguien?

durante muchos años de mi vida viví con una misoginia internalizada bastante jodida en la cual me forzaba a mí misma a que no me gustara el rosa ni los vestidos ni los pendientes de perla. y cuando empecé a jugar a videojuegos la cosa no fue muy distinta: uy, por qué ibas a querer jugar a hatoful boyfriend pudiendo jugar a saya no uta; uy, los juegos de ritmo son para nenazas; uy, las gamers de verdad no juegan a barbie dreamhouse party… un largo etcétera. pero la realidad es que las gamers de verdad juegan a lo que les sale de las narices, los juegos de ritmo son una pasada y hatoful boyfriend es divertidísimo. el problema viene de que no te venden esto.

a medida que fui creciendo y mis perros de mi primer nintendogs fueron olvidados y reemplazados con sora, con link y con solid snake me fui dando cuenta de que mis perros no tienen cabida en el mundo de los gamers “de verdad”. de que para ellos eres una casual que no sabe de videojuegos sólo porque te lo pasas bien acariciando a perros y sacándolos a pasear porque los de verdad te dan miedo y no puedes tener uno. de que para ellos si juegas a hatoful boyfriend eres una loca desesperada por tener novio o una fujoshi obsesionada con crear lazos entre pájaros en una pantalla.

quiero especificar que cuando digo gamers de verdad no me refiero únicamente a la idea que tenemos en la cabeza de “hombre blanco de mediana edad que lleva jugando a world of warcraft cuarenta años y a assassin’s creed y es la policía del jugar”. me refiero también a todos esos amigos y amigas elitistas que tenemos, porque elitistas hay en todas partes, que te miran raro si te gusta más persona 4 que persona 2 (porque como todos sabemos persona 4 es más casual), o si prefieres jugar a fire emblem awakening en el tren en vez de jugar a super metroid (porque como todos sabemos, fe:a sólo es un simulador de casarte y tener bebés).

esta movida elitista que espero que pase pronto de moda es mucho más cruda con mujeres que con hombres. porque si te gusta jugar a videojuegos siempre te van a mirar con lupa hasta encontrar tu problema (como bien explica mepi en este artículo). si te gustan los sims, joder, ¡es que te gustan los sims! pero si te gusta dark souls, joder, ¿cómo que te gusta dark souls?

esto no sólo pasa en el mundo de los videojuegos, pasa en todas partes. una vez una persona me dijo que “qué mal que te guste one direction, maia, creía que tenías mejor gusto que caer en música para niñatas”. ¿qué tiene de malo one direction? ¿hacen daño a alguien? ¿qué es música para niñatas, y por qué es peor que la música para hombres con pelo en el pecho? haceos estas preguntas la próxima vez que alguien os diga una cosa de este estilo, sea lo que sea. sea música, sea televisión, sea cine, sea libros, sea videojuegos.

la respuesta es no. los videojuegos “para chicas” no son peores que los juegos “para chicos”. cooking mama es súper entretenido y puede bajar dios a decirme lo contrario. no tiene nada de malo que te lo pases fenomenal jugando a the powerpuff girls: defenders of townsville en vez de elegir cualquier otro metroidvania. os animo a que juguéis a nintendogs mientras escucháis one direction y lleváis pintalabios rojo y vestido de flores. os animo a que os gusten las cosas que os gustan y os gusten mucho mucho. que nadie, y mucho menos un grupo de gente estirada, os quite las ganas de jugar a lo que queráis jugar.

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